Paz de verdad

Paz de verdad

Enero 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Ramiro Andrade Terán

‘Joaquín Gómez’, jefe del Bloque Sur de las Farc, considerado un ‘duro’ entre los duros de esa organización, fue: vio, habló en La Habana, y dejó a todo el mundo convencido que la firma del fin de la confrontación armada es un hecho. Charlatanes en plan de analistas del conflicto, y otros, enemigos declarados de la paz que pondrá fin al negocio de la guerra que les deja sumas incalculables, han manejado sórdida campaña para desacreditar las conversaciones y anticipar el fracaso del acuerdo. Según ellos por divergencias entre dirigentes del grupo insurgente. En particular con Joaquín Gómez. Algo que era falsedad de bulto, una intriga perversa. Gómez, con mucha autoridad en ese movimiento armado, acabó de un tajo con la mentira: está en La Habana. A donde han ido los jefes de las Farc. Queda aún más claro que la firma del acuerdo es con todos, no tiene reverso y se han abierto las puertas para solucionar magnos problemas que ha dejado una guerra irracional y estúpida. Se tiene la impresión que gobierno y Farc se convencieron ¡al fin! de la inutilidad del conflicto.“O todos en la cama o todos en el suelo”, reza la sentencia.Por fortuna, la cama resultó gigante y en ella caben tirios y troyanos. Ya era hora. O se llega al acuerdo en este intento: o la nación se despedaza. Y no habría pastel para los combatientes. No existiría otra oportunidad de solución por el camino del diálogo civilizado. Que se haya ensayado tantas veces -sin éxito- que perdió credibilidad.Vendrá la segunda etapa: la consolidación de la paz. La reintegración a la sociedad de los desmovilizados. Es un desafío de proporciones infinitas que compromete al Estado, a la sociedad, y a todas las organizaciones sociales y políticas. Como se ha dicho tantas veces, “la paz es de todos”. Esa es la verdadera prueba de fuego: un fusil se entrega, y se acabó el pleito. Pero pensar que los excombatientes se quedarán mirando la luna de Valencia, es una tontería. El costo de esa indispensable operación retorno, es incalculable. Hay que suponer que el gobierno de Santos tiene prevista la situación. Y que lo hará en la parte social. América Latina nos daría su mano. Al fin y al cabo, hacer la paz le trajo alivio al pensar que el peligro de un fatal, había pasado.No es ingenuo pensar que la gente común no se niegue al aporte de una ayuda discreta. Cualquier cosa es preferible al rosario de muerte, destrucción, salvajismo y terror, que hemos vivido.

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