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Nuestro plan es ejecutar los recursos comprometidos en 4 años, pero estamos listos para adelantar recursos en la medida en que los proyectos estén listos.

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María Isabel Ulloa.
María Isabel Ulloa. | Foto: El País

23 de sept de 2026, 02:33 p. m.

Actualizado el 23 de sept de 2026, 02:33 p. m.

Pasado un mes y medio del terremoto, varias cosas han empezado a cambiar. En los primeros días, el sentido de urgencia nos movilizó masivamente: todos buscábamos cómo ayudar, aparecían recursos, manos y soluciones para atender lo inmediato. Nadie quería quedarse al margen frente a la magnitud de lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, con el paso de las semanas, las ayudas humanitarias que vimos los primeros días han empezado a bajar de una manera exponencial, y la atención sobre la emergencia se reduce, aunque las necesidades de miles de familias sigan allí. Cada vez es más evidente que, a pesar de las acciones tempranas y las buenas intenciones de los mandatarios y del sector privado, las soluciones temporales y definitivas no van a llegar tan rápido como se necesitan.

Para quienes enfrentamos una emergencia de esta magnitud por primera vez, nos pareció difícil aceptar lo que nos dijeron los expertos, que desde el primer momento advertían que esto iba a pasar. Los tiempos de la necesidad de las familias y los tiempos de las soluciones son muy diferentes, y eso genera una frustración que debe entenderse y, sobre todo, manejarse. Obviamente, muchos quisieran que todo pudiera ser exactamente como antes y lo más rápido posible. Sin embargo, y tristemente, la realidad es otra. Las soluciones en algunos casos tardarán meses o incluso años.

Decir esto no es ser pesimista ni resignarnos a que las cosas avancen lentamente, porque ya he escrito aquí mismo que considero que esta es una gran oportunidad para reconstruir no solo los edificios, sino nuestro tejido social. Sin duda, a pesar de los daños y el dolor, este terremoto nos deja una gran oportunidad para pensarnos diferente y reconstruirnos de otra forma. Pero es claro que, pasadas las semanas, debemos entender mejor la dimensión del reto para enfrentarlo bien, y saber que esto tomará tiempo, y debemos ser claros en esto y ajustar las expectativas de todos, hablar con transparencia sobre los plazos y mantener el sentido de urgencia de los primeros días.

Lo anterior no quiere decir que no trabajaremos sin descanso para hacerlo lo antes posible. En el caso de ProPacífico, gracias al apoyo decidido de los empresarios vallecaucanos y las empresas que operan en la región, hemos podido apoyar a los mandatarios y a las comunidades desde el minuto uno con ayudas humanitarias, entre otros temas, y desde hace semanas estamos pensando en las soluciones estructurales y en todo lo que sigue. Nuestro plan es ejecutar los recursos comprometidos en 4 años, pero estamos listos para adelantar recursos en la medida en que los proyectos estén listos.

En conclusión, debemos entender que la paciencia se agota y la solidaridad también puede hacerlo. Por eso es importante recordar que estamos lejos de terminar la emergencia y que seguimos necesitando todo el apoyo posible. Así mismo, debemos empezar a ser claros con los tiempos de la reconstrucción. No podemos dejar que las ganas de aportar y hacer nos nublen y dejemos de ser claros en la capacidad real que tenemos de accionar al ritmo que las que quienes resultaron afectados necesitan. Intentar contener la frustración o al menos reducirla debe ser una prioridad, por lo que debemos reforzar el trabajo en salud mental y apoyo psicosocial que se requiere en estas circunstancias, además de avanzar en la entrega de apoyos económicos que requieren las personas y los emprendedores afectados.

Todavía nos queda camino, pero si seguimos trabajando juntos y articulados, sin duda todos los retos anteriores serán menores y lograremos sacar posiblemente lo mejor de una circunstancia tan compleja como la que estamos viviendo.

Abogada de la Universidad de Los Andes con maestría en Administración Pública de la Universidad de Nueva York. Fue Viceministra de Minas de Colombia. Se desempeñó como coordinadora del grupo de Regalías en el Ministerio de Hacienda y Crédito Público, Directora Ejecutiva de Propacífico

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Francisco Barbosa, exfiscal de la Nación. Columnista de opinión para el periódico El País.

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