Un sueño para Cali

Mayo 15, 2022 - 11:45 p. m. 2022-05-15 Por: Paola Guevara

Acaba de ser inaugurado el bellísimo y moderno Centro Nacional de las Artes – Teatro Colón, en Bogotá.

Se trata del escenario cultural más grande de Colombia: tiene más de 17.000 metros cuadrados de espacio y, para construirlo, fue necesario cavar, bajo el nivel del suelo, hasta alcanzar 28 metros de profundidad.
Donde solo había roca dura y agua, fue construido el equivalente a un edificio de diez pisos, bajo tierra.

Sin usar dinamita, dada la particularidad de la zona: el centro de Bogotá, por donde transitan a diario estudiantes, familias, transporte público y privado, entre calles que por su antigüedad son estrechas; entre edificios de valiosa historia y delicada estructura.

También es justo decir que el nuevo centro comenzó con la visión y decisión de una ministra de Cultura vallecaucana, Mariana Garcés, y años más tarde lo entrega otra ministra de Cultura vallecaucana, Angélica Mayolo.

Pero más allá de los méritos individuales y colectivos que jamás cabrían en el espacio de una columna (por ello pido disculpas, de antemano), la buena noticia -que conviene repetir a viva voz- es que el centro será un espacio para el arte de las regiones.

Allí los artistas, festivales y eventos culturales de las regiones podrán acceder a las tres salas, "una de ellas en homenaje a la legendaria bailarina y gestora cultural Delia Zapata Olivella; la sala experimental denominada Fanny Mickey y, una sala de ensayos para orquestas sinfónicas", explica su directora, Claudia Del Valle.

Pero más allá de este espacio de potencial visibilidad para tantos artistas, el tema de esta columna es la importancia de soñar, como soñaron por décadas los gestores culturales, como soñaron los artistas con tener un espacio óptimo, como este.

Como soñaron los músicos de la Sinfónica Nacional de Colombia, y Batuta, con tener una casa. Esta, en particular, con vista a los cerros, frente al extraordinario edificio del Fondo de Cultura Económica, o Centro Cultural Gabriel García Márquez, diseñado por Salmona.

El Centro Cultural quiere compartir esta experiencia con otras ciudades, Cali ojalá ambicionara tener un epicentro como este, y se unieran las fuerzas vivas, la empresa privada y pública, los gestores culturales, para insistir en esta digna ambición: un espacio para festivales no competido con las excavaciones arqueológicas, un espacio al que no solo quienes tengan vehículo y presupuesto puedan llegar, una gran casa que, como dijo Yuri Buenaventura en la inauguración del centro en Bogotá, se llene con el alma de los artistas. Sólo así será, no una casa, sino un hogar.

Sigue en Twitter @PGPaolaGuevara

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