“Padre es cualquier...”

“Padre es cualquier...”

Junio 16, 2019 - 11:45 p.m. Por: Paola Guevara

Un compañero de la universidad me pidió escribir su caso. Llegó al jardín infantil para recoger a su adorada hija, como hace todos los días, y encontró el salón decorado con tres lánguidos bigotes negros del Día del Padre. Preguntó a las maestras cuántos padres tienen bigote en este jardín, cuántos se identifican con semejante estética impersonal, y le dijeron “ninguno”.

Preguntó también por qué en el Día de la Madre, en cambio, el jardín se llenó de globos, música, regalos personalizados, cupcakes y fotos de todas las madres, con cartas elogiosas que colgaban de las paredes para exaltar sus virtudes sublimes y excelsas.

Una profesora con risa socarrona respondió: “Porque madre es madre y padre es cualquier...”. Ella terminó la frase con una palabra de grueso calibre que ya imaginarán, antes de estallar en una risotada que contagió a todas las madres presentes.

“Padre es cualquiera”. Es un arma de doble filo esa frase que tantas personas repiten como autómatas sin detenerse a pensar lo que significa.

Oculta un doble menosprecio la popular frase de marras: por la maternidad, que según esta absurda ‘teoría’ se ejerce “con cualquiera”, como si las mujeres fuésemos entes no pensantes en busca de fecundación, como si la capacidad de elección nos hubiera sido amputada porque sí.

E implica, obviamente, un menosprecio por la paternidad que se ejerce también, según esta teoría, “con cualquiera”, como si de los hombres no se pudiera esperar un acto legítimo de conciencia, un uso racional de su libre albedrío, solo semillas esparcidas al viento.

No, padre no es cualquiera. Y madre tampoco. Valga recordar que la primera beneficiada con que existan roles paternos positivos, sanos y en ejercicio es la misma madre, ¿o es que hemos ensalzado tanto el concepto del sacrificio que se ha vuelto un valor casi incontrovertible ‘poder solas’ con la responsabilidad de los hijos?

Por supuesto hay quienes no han tenido otra opción por diversas razones, entre ellas la guerra, el conflicto, la muerte o la enfermedad, el abandono y el engaño, pero no aceptemos de forma pasiva, como si estuviera escrito en incontrovertibles leyes naturales, que será nuestro tiempo, nuestros ingresos, nuestro descanso, nuestra carrera, nuestro desarrollo académico y nuestras diversas vías de realización las únicas que asumirán las consecuencias por lo que se hizo entre dos.

Y en cuanto a ellos, qué empobrecida se verá su existencia si aceptan pasivamente que son figurines prescindibles. Si se conforman con ser donantes de esperma sin pago, cuando podrían hacer la gran diferencia en la vida de varias generaciones. Si creen que algo ganan con librarse, cuando en realidad todos pierden.

Habría que comenzar por borrar de nuestro decálogo de automatismos la triste frase aquella. Madre es madre. Y padre también.

Sigue en Twitter @PGPaolaGuevara

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