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Basura

Cada día o semana, habrá que invertir largo tiempo de vida en desechar tanta información basura.

9 de enero de 2022

Miles de correos aguardan a la espera de ser abiertos, descartados o respondidos, y el anuncio que ofrece más espacio en la nube asalta a cada pestañeo, para elevar la ansiedad.

Millones de fotos propias, pero también las que envían todos los contactos, quedan grabadas en nuestros teléfonos. Videos, recordatorios, alertas, mensajes, cadenas, enlaces y noticias falsas, ocupan la memoria de aparatos prematuramente obsoletos.

Cada día o semana, habrá que invertir largo tiempo de vida en desechar tanta información basura. Solo para que el sistema nos recuerde que las imágenes que acabamos de borrar tienen copias automáticas archivadas en Google Fotos, y haya que empezar de nuevo la danza de los dedos borrantes.

Al comienzo del año el feng shui y Marie Kondo insisten en la necesidad de liberar los espacios, que antes eran solo cajones llenos de recibos y monedas, pero que hoy son además digitales y se llenan de nueva basura a la velocidad de la luz. De los chats guardados ni hablar, no solo en WhatsApp sino en los respectivos servicios de mensajería de todas las aplicaciones.

Esta semana, al vaciar tantas carpetas, tuve la sensación de penetrar en la vida secreta de alguien que no conozco, pero era la mía.

Una aerolínea me ofrecía compensación por un vuelo atrasado de 2019. Un hombre enviaba un perfil mío que pensaba subir a Wikipedia (con varios datos errados) y pedía mi autorización... en 2020. Gente que no conozco esperaba mis comentarios sobre cuentos o relatos que me enviaron hace años, y nunca leí. Qué pena con todos.

Otro correo me anunciaba ganancias multimillonarias por ser la elegida para un premio de dudosa procedencia, trampa en la que nunca caí, pues ni la vi. Entre la inmensa avalancha volcánica de información es sencillo perderse. Rodeados de basura vivimos en las nubes, pese a haber comprado espacio extra en la nube.

Y de vuelta a la realidad seguimos llenos de bolsas de domicilios, cajas, empaques, estuches plásticos, embalajes y papel de regalo. Solo falta que alguien se invente un envoltorio unipersonal para cada uva del racimo.

El Papa pide tener más hijos y menos mascotas, pero dudo que haya tiempo de criar mientras borramos correos y reciclamos envoltorios de tapabocas. Ni hijos ni mascotas: el nuevo lujo será no tener celular.

Comprendo que Elon Musk use su riqueza para preparar la migración de nuestra especie al espacio exterior. La basura heredará la Tierra, y podrán unos cuantos elegidos surcar en nave los cielos mientras dejan nuevos desechos esparcidos, como hijos del medioevo, por el basto universo.

Sigue en Twitter @PGPaolaGuevara

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