Sexo, video y periodismo

Febrero 18, 2016 - 12:00 a. m. 2016-02-18 Por: Paola Andrea Gómez Perafan

¿Que se inauguró una nueva era en el periodismo nacional? ¿Que el periodismo en Colombia es uno antes y otro después de la publicación del video del diálogo del ex viceministro del Interior Carlos Ferro y el capitán de la Policía Anyelo Palacios, involucrados en la investigación por una supuesta red prostitución masculina en la Policía? ¿Qué ya el periodismo en este país tocó fondo y podemos irnos preparando para ver cómo se destruye la dignidad humana? ¿Es en serio? ¿Es cuestión de resignarse? Muchos debates se han generado luego de que La F.M., dirigida por Vicky Dávila, al mejor estilo de la Radio Basura, decidiera publicar un largo video con un diálogo de contenido sexual entre el entonces congresista Ferro y el policía Palacios, aduciendo que era una prueba más que se investiga en el caso de la llamada ‘comunidad del anillo’. Si bien, siempre será más fácil opinar desde la barrera y hasta producir un fallo condenatorio --ahora que todos somos jueces gracias al poder que nos otorga la opinión virtual-- cuánto bien nos hace poner fría la cabeza para darnos cuenta que a pesar del daño que la publicación del video le ha hecho al oficio y a la psiquis del país, el apocalipsis no ha llegado.Me resisto a creer que quienes practicamos este oficio, amparados por este lamentable incidente, vayamos a incurrir en prácticas que faltan a la ética periodística. Me resisto a pensar que la violación a la intimidad nos importe más que el ‘valor del documento periodístico’ (eufemismo siempre útil). Me resisto a imaginar que la invasión a la privacidad, a costa de la chiva, la venganza o la presunta defensa de la víctima (como lo argumentó Vicky Dávila) se convierta en regla y no en la excepción del cuarto poder.Cuánto mal nos han hecho quienes usan su teléfono inteligente como un arma mortal capaz de destruir, con solo hundir la opción de video. Cuánto siento que haya quienes con una manera burda y barata de hacer mal periodismo sientan que le hacen un bien a la sociedad. Cuánto siento que a colegas como Vicky Dávila les hayan chuzado sus teléfonos, pero siento aún más que por estas u otras razones haya decidido publicar lo impublicable. Pero por encima de esas consideraciones, sigo creyendo en el periodismo que piensa más en su producción propia que en la reproducción de un video; que mide las consecuencias de sus publicaciones, que respeta y que es capaz de desprenderse de sus egos (cuánto daño nos hace el bendito ego). Sigo creyendo en el periodismo que construye, que piensa en el bien común, que es solidario. Y espero que ese sea el periodismo que prime en un país en el que conozco muchos más buenos periodistas, que aquellos a los que les cuesta tanto pensar antes de publicar.

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