¡Ojo con Cali y el Valle!

Enero 16, 2022 - 06:35 a. m. 2022-01-16 Por: Paola Gómez

Muy preocupante lo que ha ocurrido los primeros días del año en Cali y el Valle del Cauca, en materia de seguridad. El atentado al camión que transportaba agentes del Esmad el 7 de enero en el oriente de Cali, los hostigamientos en el corregimiento de El Queremal, Dagua, el martes 11; el secuestro de una empresaria en zona rural de Jamundí el miércoles 12, que por fortuna fue rescatada esa misma tarde en Yumbo; y la alerta temprana que el defensor nacional del Pueblo, Carlos Camargo, dejó sentada sobre 21 comunas de Cali el pasado viernes, tras una reunión con autoridades civiles y militares.

Dijo el Defensor: “En Cali encontramos la presencia de manera itinerante y en tránsito de actores armados ilegales, como lo son los grupos delincuenciales, así como la presencia de facciones de las disidencias de las Farc, del Eln y de carteles organizados”.

Si bien sabemos de tiempo atrás de la presencia de organizaciones criminales, Camargo enumeró las disidencias de las Farc, Adán Izquierdo, Jaime Martínez y Dagoberto Ramos; milicias del Eln, grupo que se atribuyó el atentado al camión con miembros del Emad, los temidos y estructurados Grupos Armados Residuales, y las bandas criminales, que son alrededor de 58 con operación en nuestro departamento: La Local, Los Espartanos, Los Urabeños... y los frentes de guerra urbano nacional, Omaira Montoya, el Clan del Golfo, Águilas Negras y los carteles Jalisco y Nueva Generación.

Un panorama complejo que sin duda se relaciona con la alta incidencia de homicidios en 2021 en Cali: 1217, y delitos de alto impacto, al ser Cali centro de operaciones del delito en el Pacífico, como lo advierten analistas y autoridades con frecuencia.

Nunca ha sido fácil la seguridad en Cali y el Valle, atropellados en otrora y siempre por hechos de orden público como secuestros, masacres, homicidios por retaliaciones y tantos hechos qué lamentar. Y no es una realidad aislada, si vemos lo que ocurre en otras regiones del país como Arauca, Putumayo, Nariño o Chocó.

Que el Eln está realizando atentados en venganza por la muerte de ‘Fabián’, que las disidencias de las Farc están copando cada vez más territorios; que los grupos armados disputan poder en las rutas de la droga y que en año electoral aumenta la incidencia de este tipo de actos, se cuentan entre las explicaciones a lo que viene ocurriendo.

Por eso, la alerta temprana no es de subestimar, y no puede quedarse como un acto protocolario o un titular en los medios. Como tampoco podrán solas las autoridades locales con el asunto; lo que se necesita es una acción decidida y compacta del Gobierno Nacional, en el acompañamiento y estrategias para garantizar la tranquilidad de nuestra ciudad y nuestro departamento. No solo para venir a Cali y reaccionar cuando ocurran los hechos, sino para reunirse y actuar de manera permanente y decidida.

Y que entendamos que está de por medio la vida, que debería ser el valor supremo siempre, antes que las vanidades, las soberbias, la politiquería y el discurso del odio que termina convirtiendo en un campo de batalla la opinión nacional, antes que tratar el problema con seriedad y humanidad.

Seguimos sin entender el daño que nos hacemos con las descargas de palabras violentas, señalando culpables de lado y lado, cuando lo que necesitamos es unión para proteger la vida y la seguridad. Ojalá que estos campanazos nos ayuden a atender las recomendaciones, para que este no sea un año que siembre dolor y muerte.
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