El espejismo de Rodolfo

Mayo 26, 2022 - 11:40 p. m. 2022-05-26 Por: Ossiel Villada

No entiendo por qué tanto asombro con la trepada que se ha pegado en las encuestas el candidato Rodolfo Hernández durante las últimas semanas.

No es un fenómeno para sorprenderse. El descrédito, el desgaste, el desprestigio de la rancia clase política colombiana es hoy tan profundo, que cualquier ciudadano indignado puede convertirse, de la noche a la mañana, en una celebridad de la política y las redes sociales, tal como ha pasado con don Rodolfo. Hasta Frailejón Ernesto Pérez, si fuera candidato, podría lograrlo.

Innegablemente, su ascenso en las encuestas es también fruto de su personalidad. Don Rodolfo encarna a ese tipo de hombre con el que mucha gente en este país se identifica: gocetas, mamador de gallo, frentero, práctico, visceral, apasionado, ‘desabrochado’ y un poco irresponsable para hablar.

Pero, como candidato, no ofrece nada más. Por eso, lo que no deja de sorprenderme es que la gente le crea. Que lo vean como una posibilidad real para salir de este pantano en el que estamos metidos desde hace décadas. Que piensen que sí tiene la fórmula para iluminar esta oscura realidad que nos rodea.

Y me asombra porque confirmo una vez más que en este país sufrimos cada cierto tiempo de una enfermedad que nos impide evolucionar. Se trata de una extraña amnesia que nos hace olvidar caminos que ya recorrimos y en los que no encontramos salidas al túnel en el que estamos.

¿Cuántas veces apostamos ya por el populismo barato y por la indignación selectiva que no pasan de la emoción y el grito? ¿Cuántas veces les creímos más a los expertos en diagnosticar la problemática que a los que intentan construir la ‘solucionática’? ¿Cuántas decepciones hemos acumulado con ‘celebridades’ que no pasan de ser promesas incumplidas? ¿A cuántos ‘Rodolfos’ elegimos ya en el pasado como ‘mesías’ que supuestamente tenían la receta mágica de nuestra salvación?

Quizá la palabra que define con mayor precisión lo que sentimos hoy los colombianos es desesperación.

Después de cuatro años, estamos desesperados con un Gobierno que no solo fue incapaz de sacarnos de la guerra, sino que además deja el país ardiendo en medio de un creciente conflicto que ha llenado las selvas de coca y las calles de balas.

Estamos desesperados con un modelo económico incapaz de redistribuir ingreso de forma eficiente y generar riqueza con las nuevas oportunidades de un mundo cada vez más digitalizado.

Y estamos desesperados, sobre todo, con una clase dirigente indolente que se llena los bolsillos con la plata de todos mientras nos abusa en todas las formas posibles.

Sí, en eso estamos de acuerdo con don Rodolfo: los colombianos estamos desesperados al extremo. Pero él no es más que un espejismo creado por esa desesperación.

Su mayor promesa, la de acabar con la corrupción, es la más inviable de todas las que se han expuesto en la campaña. Porque la verdad es que no tendrá ni un solo legislador propio en el Congreso que se posesionará el 7 de agosto. Y, así las cosas, tendría que negociar puestos, contratos, privilegios con los políticos que tanto cuestiona, para sacar adelante su plan de gobierno.

Aunque don Rodolfo sea una auténtica ‘caja de música’, la verdad es que el domingo recibirá votos de venganza, no de esperanza. Porque si algo une hoy a los colombianos no es la Selección de Fútbol, sino el deseo de castigar a la clase política tradicional. La pregunta es si ese castigo nos traerá también un camino cierto para salir del atolladero. Yo creo que no. Y honestamente, ya me cansé de tanto ‘culebrero’.

Sigue en Twitter @osovillada

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