Toma de conciencia
El programa Compromiso Valle anunciado por el sector privado vallecaucano, como un aporte a la solución de la actual crisis social de la región, que busca invertir $28.000 millones para el beneficio de 30.000 jóvenes, en 7 ciudades, tiene ambos componentes.
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25 de jun de 2021, 11:40 p. m.
Actualizado el 18 de may de 2023, 07:06 a. m.
La filantropía y la responsabilidad social empresarial son temas distintos, con algunos campos comunes. La filantropía es un acto de desprendimiento, noble y gratuito, de alguien que tiene mucho y decide compartirlo sin esperar una recompensa económica, aunque sí un reconocimiento social. Kenneth Clark, tratando de identificar las características de la civilización del Siglo XX, mirada desde el arte, incluyó la filantropía entre ellas, como un subproducto del capitalismo salvaje que había producido las gigantescas fortunas norteamericanas.
Los llamados Robber Barons (barones ladrones), apelativo no del todo injusto, que habían acumulado capitales descomunales en las industrias ferroviarias, del acero, de los ferrocarriles, del petróleo, de la banca, sin pararse en detalles legales ni en consideraciones personales, crearon fundaciones en beneficio del arte, la cultura y la educación, que se convirtieron en un sello del capitalismo moderno, Vanderbilt, Ford, Rockefeller, Carnegie, Frick. Fue un ejemplo a seguir que aún subsiste con Gates, Soros, Buffett y muchos otros donantes generosos que enriquecen museos, orquestas, universidades y centros científicos.
La filantropía es un reconocimiento de la importancia del hombre sobre las cosas, que tiene raíces judeocristianas, un ejercicio de justicia distributiva, del amor al prójimo, de la tranquilidad de conciencia y otras virtudes cristianas. La responsabilidad social empresarial, es un concepto moderno, laico, que nace del ejercicio responsable de la libre empresa. Consiste en ejercer el oficio empresarial en un contexto de sostenibilidad social, ambiental y económica.
Quiere ello decir que las decisiones empresariales deben tomar en consideración el bienestar social de sus empleados, de sus clientes y de su entorno, creando trabajos dignos, productos de calidad a costos razonables y fortaleciendo su entorno social; protegiendo el medio ambiente con productos no contaminantes; y generando riqueza, sin lo cual las dos primeras cosas serían imposibles.
El programa Compromiso Valle anunciado por el sector privado vallecaucano, como un aporte a la solución de la actual crisis social de la región, que busca invertir $28.000 millones para el beneficio de 30.000 jóvenes, en 7 ciudades, tiene ambos componentes. Acciones humanitarias para soluciones urgentes de emergencia, como comedores comunitarios, para gente que no tiene ni siquiera que comer, y programas rápidos de formación en empleos no calificados, para bajar los índices de desempleo juvenil. Iniciativas que deberán complementar las acciones gubernamentales que se han anunciado con esos mismos propósitos, y que gozan de la desconfianza de la ciudadanía sobre la correcta utilización de los recursos públicos de emergencia, problema que no tienen las fundaciones privadas filantrópicas.
Los componentes de mediano y largo plazo de Compromiso Valle, creación de empleos productivos, empoderamiento para actividades empresariales, educación y formación de líderes, se enmarcan más dentro de la responsabilidad social empresarial, que es siempre un trabajo de largo aliento, de difícil ejecución, difícil evaluación y resultados inciertos, pero que hay que hacer con dedicación y entusiasmo. Una respuesta a una emergencia, que revela una toma de conciencia, y muestra con un primer paso el camino a seguir para crear una comunidad más equitativa.

Abogado especializado en Ciencias Socioeconómicas. Ha sido embajador de Colombia ante la Asamblea General de la ONU, Cónsul General de Colombia en el Reino Unido, Gerente Regional de la Caja Agraria y Secretario General de Anif y de la Universidad del Valle.
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