Pobres pero no tanto

Pobres pero no tanto

Junio 29, 2018 - 11:40 p.m. Por: Óscar López Pulecio

¿Somos uno de los países más desiguales del mundo y por tanto uno de los más pobres? Probablemente no. La desigualdad está medida por las diferencias de ingreso entre los que tienen más y los que tienen menos. Existe un índice muy socorrido por los políticos pero que los economistas usan con mesura llamado el índice de Gini, por el estadístico italiano que lo inventó, que va de 0,1 a 1, donde entre más se acerca a 1 los ingresos de un grupo social están más concentrados. El índice global es de 0,63, lo cual quiere decir que en el mundo entero la renta del 20% más rico es 28,7 veces más que la del 20% más pobre.

El índice de Colombia es de 0,5 por encima del promedio, parecido al de Brasil, Honduras y Chile. Para tener una idea, el de Alemania, Italia, Inglaterra, anda por el 0,3; el de Estados Unidos, China, Venezuela y Haití por el 0,4; y el de Suráfrica, Namibia y Surinam por encima del 0,6 que serían las sociedades más desiguales del mundo. En esa clasificación de la ONU, que mezcla datos de diferentes años, puede verse cómo países muy distintos entre sí tiene similares distribuciones de ingreso porque una cosa son las diferencias de ingreso y otra cosas son los niveles de pobreza. Son los países más pequeños y más prósperos los que tienden a ser más igualitarios con un índice por encima de 0,2 como Noruega, Suecia y Finlandia.

Los países muy grandes tienen dificultades para redistribuir la riqueza. Estados Unidos según ese índice tiene más concentración del ingreso que China y Rusia. La propia ONU considera que un índice superior al 0,4% es fuente de conflictos sociales. Puede suceder, sin embargo, que los pobres no sean tan pobres ni los ricos tan ricos, como pasa en países en vías de desarrollo. Y está sucediendo que entre más exitosa es una economía de mercado más tiende a concentrar la riqueza, puesto que las rentas de capital crecen más que la economía en general y por tanto los ricos cada vez son más ricos, como lo ha estudiado con lujo de competencia el francés Thomas Piketty, tan de moda.

Es decir que la sociedad capitalista tiende a concentrar la riqueza en los dueños del capital, cosa que ya se sabía. O para decirlo mejor: entre más exitosa es una sociedad capitalista tiende a ser más desigual, lo cual al menos reivindica el papel del Estado para regular esa situación con base en el más poderoso instrumento de igualdad que existe que no es la guillotina sino los impuestos.

Esa posición mediocre pero no catastrófica de Colombia en el índice Gini, debería confrontarse con el ingreso per cápita que es de 5800 dólares, que la clasifica entre los países entre ingreso mediano y mediano alto (entre 4800 y 7900 dólares). O sea, ni somos los más desiguales ni somos los más pobres. Somos un país de mediano desarrollo, con mucha gente pobre, (cada vez menos), pocos ricos (cada vez más ricos) y una clase media que es el factor esencial para mejorar la redistribución del ingreso y que debe ser aumentada y fortalecida con educación y menos impuestos como primera política pública.

El tío Baltasar reaparece para decir que si así estamos con todos los problemas sociales, políticos y económicos que tenemos, cómo estaríamos si nos unimos para solucionarlos, empezando por poner oídos sordos a los profetas del apocalipsis que hablan de Colombia como el país más desigual y más pobre de la Tierra.

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