¿Ganar en primera vuelta?

Marzo 18, 2022 - 11:40 p. m. 2022-03-18 Por: Óscar López Pulecio

Fenómeno curioso el comportamiento electoral de los votantes por Gustavo Petro. Hace cuatro años, en la consulta de su coalición, Inclusión Social por Colombia, sacó 2,8 millones de votos, y su partido, Lista de la Decencia, medio millón. El pasado domingo, en la consulta de su nueva coalición, el Pacto Histórico, sacó 4,5 millones y su partido 2,3 millones. En ambos casos más del 80% del total de votos. Su capacidad para trasladar su intención de voto a sus listas parlamentarias subió de 18% a 50%.

Aun así, tratándose de un movimiento caudillista, con listas cerradas, es difícil entender que ese endoso de votos no sea más elevado. Si hubiera habido un endoso total, habría duplicado el número de senadores elegidos y estaría mucho más despejada su carrera a la presidencia. Eso mismo le sucedió al Centro Democrático, en el otro extremo del espectro ideológico, también caudillista y con listas cerradas, cuando en el 2018 Iván Duque sacó en la consulta de la Alianza por Colombia 4 millones de votos y su partido, el Centro democrático, 2,5 millones.

Lo cual quiere decir que la dinámica de las elecciones presidenciales y de las parlamentarias es muy distinta, mediadas estas por los intereses regionales y el virtual control de muchas de las curules por maquinarias políticas. Y que los caudillos nacionales basan su influencia más en la opinión pública que en las organizaciones partidistas, lo cual no es precisamente el descubrimiento de la pólvora, pero es bueno ponerlo en cifras, porque esa discrepancia entre los votos presidenciales y los legislativos es el origen de los problemas de gobernabilidad de los presidentes que se eligen de esa manera.

De otro lado, Gustavo Petro sacó, en la primera vuelta presidencial de 2018, 4,8 millones de votos, lo cual le permitió pasar a la segunda. Esa cifra es muy parecida a la obtenida en la consulta del pasado domingo, que fue de 4,5 millones, que parecen ser los votos que siempre lo acompañan. Si suponemos, en gracia de discusión, que en los dos meses venideros aumentara dos millones de votos, como hace cuatro años, sacaría 6,5 millones en la primera vuelta, lo cual le permitiría pasar a la segunda, pero muy lejos de ganar en primera.

En la elección presidencial del 2018, votaron 19,6 millones de personas (igual, en ambas vueltas, lo cual quiere decir que no hubo votos nuevos, sino que se reacomodaron los existentes). Iván Duque ganó esa elección con 10 millones de votos. Como este año cabe esperar en las presidenciales una votación cercana y aún superior a 20 millones (fue de 18 en las parlamentarias) y solo cerca de 12 votaron en las consultas, hay 8 aun por conquistar (34%). El ganador va a necesitar al menos esos mismos 10 millones para ganar en cualquiera de las dos vueltas y Gustavo Petro estaría un tanto lejos de conseguirlo si no consigue nuevas e importantes alianzas.

Es muy difícil en una democracia multipartidista ganar en primera vuelta, aunque casos se han visto. El hecho de que haya muchos candidatos, lo vuelve un imposible matemático. Y por la vía de las coaliciones que se puedan hacer, se le enreda el camino a quien va adelante. Así que hoy nada hay escrito sobre quién va a ser el próximo Presidente de la República. Sano el mecanismo de las dos vueltas, porque son una oportunidad de construir la gobernabilidad presidencial y crean un emocionante ambiente de incertidumbre, donde todo puede suceder.

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