El pais
SUSCRÍBETE
José Félix Escobar

Columnistas

No es cierto

Bien haría el presidente Petro en tener en cuenta que sus admoniciones sobre la crisis inmediata no van a ser tenidas en cuenta por el mundo desarrollado como propuestas serias.

26 de junio de 2023 Por: José Félix Escobar

Que la gran catástrofe climática vaya a producirse la semana entrante o el mes que viene, simplemente no es cierto. Las evidencias científicas con las que contamos indican que en cuestión de décadas la humanidad tendrá que haber resuelto el exceso de carbono en la atmósfera. Mientras tanto se impone el uso racional de los recursos que contribuyen al calentamiento global.

Tampoco es cierto que la única culpable de los cambios en el clima sea la combustión del carbono. En el año 536 Europa estuvo durante casi dos años con el cielo oscuro a través del cual a duras penas se lograba ver el sol. En aquella época no existían motores de combustión. Vino a descubrirse que fue la gran erupción de un volcán en Islandia la que llenó de cenizas la atmósfera.

Hace diez siglos desapareció sin rastro la civilización maya debido a una sequía muy prolongada en su territorio. Dicen que duró dos siglos. Su monocultivo de maíz fue desapareciendo progresivamente por falta de conocimiento para cambiar su cultura agropecuaria a otros productos. Tampoco había combustibles con carga de carbono entonces.

Hans Rosling, un científico sueco fallecido en 2017, afirmó a principios del presente siglo que esta era la mejor época de la humanidad debido a los avances científicos, médicos y tecnológicos logrados. Esta afirmación del renombrado Rosling contrarió de manera directa a la activista juvenil Greta Thunberg quién convirtió el anuncio catastrofista en toda una causa.

Además, dos científicos norteamericanos desarrollaron en la segunda mitad del Siglo XX la conocida como teoría de Gaia; según esta, la capa baja de la atmósfera y la corteza terrestre interactúan como si fueran un ser viviente, adaptándose a las circunstancias cambiantes y autorregulándose. Nada que ver con los que sacan provecho de los anuncios del caos.

Por lo tanto, es totalmente errado formular políticas públicas con base en suposiciones y en el miedo irracional. Bien haría el presidente Petro en tener en cuenta que sus admoniciones sobre la crisis inmediata no van a ser tenidas en cuenta por el mundo desarrollado como propuestas serias. De nada servirá que Petro califique de “veneno” el carbón que se usa hoy en Europa para generar energía. Se seguirá quemando hasta encontrar una solución a la guerra entre Rusia y Ucrania.

***

Posdata: No es función del Presidente colombiano anticiparse a decisiones que nuestra Constitución asigna a otras autoridades. Recientemente ocurrió un caso trágico: el suicidio de un coronel policial; al día siguiente ya el mandatario se adelantaba a las conclusiones investigativas anunciando dicho suicidio como noticia real. Aunque Fiscalía y Policía llegaron al mismo resultado después, el Presidente ha debido esperar.

Tampoco es función del Presidente satanizar a quienes el 20 de junio marcharon por miles en contra del gobierno. Quién es mandatario de todos los colombianos no tiene por qué inyectar el morbo de la lucha de clases al análisis de quienes protestaron civilizadamente ese día.

No es función del Presidente retar públicamente al Congreso tomado como una institución. Los demócratas siempre parten del respeto a la división de poderes y a la prensa. El Presidente debe saber que su partido y lo que queda de su coalición de gobierno forman parte del Congreso que él critica.

AHORA EN Columnistas