Dos años del showman

Dos años del showman

Noviembre 09, 2018 - 11:40 p.m. Por: Muni Jensen

La campaña presidencial del 2020 en Estados Unidos empezó el martes pasado, y al día de hoy Trump tiene grandes posibilidades de ser reelegido. A esa conclusión se llegó esta semana, en la que se llevaron a cabo las elecciones de medio término, las llamadas ‘midterms’ para elegir los 435 representantes a la Cámara, 33 senadores y un puñado de gobernadores. Gracias al fenómeno Trump, el mundo entero estuvo atento a los resultados, que se convirtieron en un referendo sobre la popularidad del Presidente, así como en una medida certera del alcance del movimiento en su contra.

Los resultados no sorprendieron nada. El partido de gobierno se quedó en manos del Senado, y el demócrata reina ahora en la Cámara de Representantes. No se dio la ola azul demócrata que tantos esperaban, ni se rompió la historia en el Senado, aunque perdió contra un trumpista el carismático afroamericano Sam Gillum en Florida, y el semi-dios con perfecto español Beto O’Rourke en Texas fue derrotado por el antipático de derecha Ted Cruz.

Además de estos no-titulares, la votación sobresalió por el número de jóvenes que salieron a las urnas, por el volumen histórico de mujeres -79, número aún muy bajo- que llegaron a la Cámara, por diversidad representada por las dos musulmanas, dos de la comunidad Lgbt, y una hispana de 29 años que triunfó como representante en Nueva York.

¿Por qué importan estos resultados? Por un asunto único: una Cámara demócrata puede, y ha demostrado que quiere, abrir varias investigaciones contra Trump. Con las mayorías podrían entrar a indagar las finanzas del Presidente (sin duda su punto más débil), el alcance de la trama rusa, y la legalidad del despido del exdirector del FBI, James Comey. Al equipo de la Casa Blanca le tocará contratar aún más abogados y las cadenas de televisión estarán atentas a las múltiples audiencias en el Congreso.

Serán meses duros en la política americana, con el típico obstruccionismo de un legislativo dividido, un presidente que redoblará su agresividad partidista, y un partido demócrata aprovechando la ventana para considerar la apertura de un juicio político, el llamado ‘impeachment’ contra Donald Trump.

¿Qué se puede esperar de los próximos dos años? Empieza una nueva etapa de la eterna campaña que el presidente ha mantenido viva a través de sus famosos ‘rallys’, jornadas políticas en todo el país donde Trump mantiene fieles y contentos a sus seguidores con cantos y promesas de candidato. Lo cierto es que por teátricos que parezcan, estos eventos son la razón por la que él a pesar de la controversia que despierta, mantiene una base política que le perdona los pecados y lo apoya incondicionalmente.

Para el resto del mundo el panorama se complica. Estados Unidos se seguirá retirando más y más de la comunidad internacional, y las organizaciones que han mantenido la estabilidad de la posguerra serán blancos de crítica y desdén desde la oficina oval. La Otan, la ONU, los acuerdos ambientales y comerciales no interesan a un mandatario que no cree sino en lo bilateral, y que prefiere negociar todo en público. Se recrudecerá la guerra comercial con China. Aunque EE.UU. cante victoria por la baja de aranceles, se olvida que Xi Jin Ping es prácticamente vitalicio, y que sus planes de independencia tecnológica y dominio comercial no se frenarán por las bravatas al otro lado del mundo. Tiene la pelea perdida Trump a largo plazo, pero no dejará de convertirse en eje de su política comercial.

Hay algunas buenas noticias. La economía americana goza de casi una década de bonanza y crecimiento, la bolsa está fuerte, el empleo y la inflación bajas. Aunque esto no es ni mérito único del gobierno, ni duradero, ya que las reformas de impuestos y la retirada comercial pasarán factura en pocos años, sirve como un colchón para Trump 2020, que seguro no será desperdiciado por el eterno candidato.

Sigue en Twitter @Muni_Jensen

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