Soy perro

Septiembre 12, 2022 - 11:45 p. m. 2022-09-12 Por: Miky Calero

¡Mejor dicho, no lo soy… bueno, quiero serlo… okey, lo voy a intentar… o quizás una perra, un gato o una yegua, qué sé yo! La verdad quisiera dejar de ser humano y convertirme en otra especie que no tenga las cargas emocionales, los odios y egos que tenemos los de esta especie, especie que está al borde de su extinción por sus propios inventos.

No hay más agradecimiento, alegría, lealtad, inocencia y amor que la que hay en un perro o una perra hacia la vida, siempre están allí para vos, no te recriminan ni te juzgan, te aman por encima de todas las cosas.
Inclusive, son receptores de las malas energías que te llegan y las absorben para que en vos haya armonía. Son miles los perros, delfines, caballos, que ayudan a salvar vidas humanas, incluso, poniendo en riesgo las suyas propias.

Claro, hay perros agresivos porque sus ‘dueños humanos’ los han vuelto así. Hay otros tristes por el maltrato recibido, pero su esencia es la trasparencia y la alegría. Algunos habitan la calle en condiciones lamentables, pero siempre están dispuestos a que alguien los adopte y cuando eso pasa, no hay más dicha que la que expresan, batiendo la cola y lamiendo a su ‘nuevo mejor amigo’. ¡Cero rencores!

Igual los niños en su primera etapa, su característica principal es la inocencia, el juego y la diversión. Cuando se emberracan al momentico se les ha olvidado y no existe nada más bello que la risa desencajada de un niño o niña. Perdonan con facilidad y sienten mucha alegría de compartir con los adultos, así sean a veces maltratados por ellos. En muchas ocasiones son temerarios y no ven el peligro porque para ellos no existe, solo existe el disfrute de la aventura.

Por eso es tan importante la educación adecuada en la temprana edad, porque un niño carente de afecto y atención, (que debería ser basada en el respeto y la tolerancia), fácilmente se convertirá en un adulto inconsciente y mala gente.

El futuro de nuestra especie, que logre enderezar el camino y ponga el timonel hacia un puerto seguro, depende de ellos, de los niños, que logren ser conscientes. Nosotros los adultos de hoy en día, no tenemos la más mínima idea de hacia dónde vamos, hemos invertido los valores… recursos naturales por oro en los bancos… no, ¡así no es!

Así que de aquí en adelante intentaré rodearme de perros, perras, gatos, gatas, niños y niñas para ver si, finalmente, aprendo a ser mejor persona.
Hay un proyecto liderado por el colectivo ‘Haga que pase’ que se llama ‘Manos de vida’ que está encaminado hacia la educación agro social de los niños, allí voy a enfocar mis fuerzas y mientras tanto seguiré rogando para que el Gran Espíritu me convierta en un perro o un niño inocente, ¡soñar no cuesta nada!

¡Ay! se me olvidaba decir que cuando sea perro, ya no será un motivo de preocupación el sobregiro, el arriendo y los servicios, yeahmaracuyea.

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