‘Ojo por ojo’

‘Ojo por ojo’

Julio 22, 2019 - 11:45 p.m. Por: Miky Calero

‘Y todos terminaremos ciegos’... Dijo el gran Gandhi, a la cita bíblica.
Mandela es un ejemplo de reconciliación y perdón. Después de pagar 27 años de cárcel acusado por rebelión por una corte del gobierno de Sudáfrica, una nación compuesta por muchos africanos de raza negra pero gobernados por unos pocos de raza blanca, al salir perdonó, óigase bien ¡perdonó! Ni su hija lo entendió. Para él estaba claro que ‘echarle mas leña al fuego’ no conducía sino a una nación más polarizada y con menos posibilidades de reconciliación y por ende progreso. Cuando sus conciudadanos ‘negros’ quisieron venganza, él muy astutamente con mucha paciencia y tranquilidad logró convencer a toda una nación dividida a trabajar unidos y así abolió el apartheid.

Al ser elegido Presidente de la nación Sudafricana, los escoltas de su misma raza quisieron sacar a los ‘blancos’, a lo que él se reusó, no muy bien visto por ellos, pero al final terminaron siendo amigos y trabajando por una misma causa. Un verdadero ejemplo de lo que debería pasar.
Colombia que se jacta de ser ‘la democracia más antigua de América Latina’ es la nación donde más se asesina líderes sociales, donde cada día crece más la polarización, y por ende crecen los grupos ilegales y la desocupación. Mientras no tengamos la capacidad de perdonar, reconciliar y no repetir lo mismo, no seremos una nación viable y seguramente podríamos dejar de ser ‘la democracia más vieja’ para que los ‘populistas’ saquen ventaja de eso y lleguemos a los extremos de Venezuela.

Tanto la extrema derecha como la izquierda no dejan gobernar para el interés del común, porque el desgaste institucional y especialmente el legislativo, se ocupan más de las peleas, que de resolver los verdaderos problemas del pueblo.

Como lo dijo Camilo Romero, gobernador de Nariño, lo que pasa en nuestra democracia ‘es una pugna por el poder que obedece más a un poder corrupto, criminal e inteligente’. Obedecen a pugna de intereses, pero mantener los ‘intereses económicos y políticos.’

En el 2018, se asesinaron 178 líderes sociales, mientras que 184 fueron las bajas de la guerrilla por parte del ejército (datos del Ministerio de Defensa actual), eso parece indicar que ser líder social es igual de peligroso que ser guerrillero.

¿Sera que podemos decir con orgullo ser ‘la Democracia más vieja’, cuando somos la nación con más guerra y más líderes muertos en América Latina? La nación que no ha podido ponerse de acuerdo y por ende nos hemos convertido en la nación más narcotraficante del Planeta. Tierra fértil para la ilegalidad.

Un gobierno que firma un acuerdo de paz (con sus imperfecciones, uno no firma acuerdos con los amigos) con la ‘guerrilla más antigua del continente’ Y el siguiente trata de desbaratarlo, ¿alguien entiende?
Hasta que no dejemos atrás la venganza ‘ojo por ojo’, no podremos decir que somos una verdadera democracia.

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