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Crónicas de un 18 anunciado

Septiembre 28, 2020 - 11:45 p. m. Por: Miky Calero

‘El que no aprende de sus errores esta condenado a repetirlos’, eso es lo que está pasando en la vía que conduce a Cristo Rey, la misma historia del Kilómetro 18 de la vía al mar. Igual con Pance y el sur de la ciudad.

Una vía angosta sin andenes y muchas curvas que además divide el terreno urbano con la parte suburbana que se vuelve zona de amortiguamiento del Parque Nacional los Farallones. Un área donde el POT tiene unas reglamentaciones y limitaciones claras del manejo del terreno donde no se permite ni el uso comercial ni la sobrepoblación.
Además no tiene redes de acueducto ni alcantarillado.

Actualmente está en proceso de aprobación un proyecto de nombre ‘Parque Recreativo y Cultural Cristo Rey’ donde se pretende entre muchas cosas poner cuatro restaurantes food trucks y puestos de snacks, el desarrollo contará con estacionamientos para vehículos de todo tipo, que tendrán que subir por la ya estrecha vía.

Adicionalmente se tiene previsto construir un proyecto de nombre ‘Colinas de El Mameyal’ en el barrio Bellavista, creo, serán 250 apartamentos con mínimo dos carros por unidad, una carga adicional de 500 vehículos más que estarán subiendo y bajando por esa misma vía que conduce al monumento y a las muchas veredas incluyendo Pichindé.

Otro proyecto que ya cortó todos los árboles ahí existentes, preparando el terreno. ¡Triste!

Todo esto es preocupante por el impacto que se tiene para el sector, pero más importante para tener en cuenta es el impacto sobre ese corredor de fauna y santuario de la flora ya existente. Durante años se ha hecho una recuperación de lo que anteriormente eran potreros ‘pelaos’ y que hoy en día muchos de los habitantes del sitio han ido recuperando su flora y fauna.

La vereda del Mameyal se ha convertido en un refugio que ayuda no solo a otras especies sino a la temperatura de la cuidad. Es claro que la vegetación es un modo de bajar el calor, sino recordemos lo que se siente cuando se busca refugio bajo la sombra de un árbol, muchos de los cuales ya están sacrificándose para darle cabida a estos proyectos que traerán más calor por sus actividades y su infraestructura de concreto.

Así que desde esta columna hago un llamado al señor Alcalde, al honorable Concejo de la ciudad que por favor le paren bolas a esto, que pasen a la historia como gobernantes que pusieron por encima el bienestar de muchos, de la colectividad y no al mezquino comportamiento humano de poner por encima del bien común la riqueza y los negocios de unos pocos. La ciudad tiene indudablemente que crecer pero de una manera responsable y concertada y sin atropellos, ¡vamos por una Cali sustentable y sostenible!

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