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Jorge Restrepo Potes

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Masacre

Huyendo de esa inclemente persecución, llegaron a Tuluá en los años 30 del Siglo XX familias judías que se integraron al cuerpo social de mi pueblo...

23 de mayo de 2024 Por: Jorge Restrepo Potes

No se puede decir que es un holocausto, porque ese término está registrado en los anales históricos para distinguir la tragedia del pueblo judío cuando la Alemania nazi de Adolfo Hitler resolvió borrarlo de la faz de la Tierra. Lo de Gaza tampoco es un genocidio. Es una masacre atroz.

Huyendo de esa inclemente persecución, llegaron a Tuluá en los años 30 del Siglo XX familias judías que se integraron al cuerpo social de mi pueblo, pues todas estaban constituidas por gente amable y laboriosa. De esos grupos hacían parte unas muchachas preciosas cuyos rostros conservo en mi memoria: Jutta Loweistein, Raquel Bensimon o Rutty Klinger, quien ya adulta casó con Salvador Rozenthal, pareja que con frecuencia encontraba en casa de mi pariente Enrique Uribe White, en Suba.

En Tuluá, por aquellas calendas, yo formaba parte de una barra de amigos, entre los que recuerdo a Isaac Levy, cuyo hermano, David, casó con Marta Romero Soto, tan próxima a mis afectos.

En el colegio bogotano donde cursé el bachillerato fui condiscípulo de chicos de notables apellidos hebreos: Glottman, Gutt, o Moreinis. Y en el ejercicio profesional, doña Rutty de Klahr, fue una de mis clientas más apreciadas.

Al crearse el Estado de Israel en 1948, el mundo sintió gran satisfacción, pues entendió que ese pueblo merecía tener un territorio que pusiera fin a la eterna diáspora. Se pensó, entonces, que podían convivir palestinos y judíos, cada uno con su patria y su bandera.

Pero surgieron las dificultades porque para el asentamiento judío hubo necesidad de quitarle a Palestina buena parte de su territorio, por lo que la paz se volvió precaria, dando lugar a varias confrontaciones bélicas.

Israel es una nación admirable porque en su desértico suelo ha logrado una próspera agricultura, y sus científicos son admirados mundialmente: Einstein, Freud, y tantos otros que son ejemplos de su inteligencia fecunda. Y uno de mis autores predilectos es Stefan Zweig, a cuyas biografías regreso con frecuencia.

El 7 de octubre de 2023 el grupo palestino Hamás incursionó en territorio israelí, asesinando a 1200 y secuestrando a 250 judíos. Ahí se notó una falla porque es increíble que el Mossad, cuerpo élite de la inteligencia hebrea, no hubiese detectado a tiempo esa acción criminal.

En respuesta, el Gobierno de Netanyahu dio inicio a tremenda represalia, pues no solo emprendió la misión de localizar y castigar al grupo terrorista, sino que se dedicó, a sangre y fuego, a matar a todos los habitantes de la Franja de Gaza.

Han muerto 35.000 palestinos, muchos de ellos niños, niñas y mujeres, y se ha impedido el ingreso de ayuda humanitaria, sin que sepamos cuántos del grupo Hamás hayan caído en manos de la tropa judía.

En la ONU, 143 países votaron afirmativamente la resolución exigiéndole a Israel el cese del fuego. Dos naciones votaron en contra, una de ellas Estados Unidos, lo que puede poner en riesgo la reelección de Biden, pues miles de estudiantes de las más reconocidas universidades gringas han protestado por la masacre en Gaza.

Tuvo razón el presidente Petro al romper relaciones con el Gobierno de Israel, más no con el pueblo judío. Es con el régimen de Netanyahú, considerado por muchos criminal de guerra.

Ojalá el mundo árabe no resuelva aplicar su Ley de Talión.

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