La Mulaló - Loboguerrero

La Mulaló - Loboguerrero

Febrero 04, 2019 - 11:55 p.m. Por: Mario Fernando Prado

“Vea mijo, por fin van a hacer la Mulaló - Loboguerrero”. Con esta frase me saludo muy alegremente hoy de madrugada mi buen amigo Alberto Anzola quien a sus escasos 90 años sigue preocupado por el devenir de nuestra región.

Y es que fue el mismo Anzola quien hace los años de Matusalén me habló por primera vez de esta carretera junto con el arquitecto Iván Escobar Melguizo. El proyecto se demoró varias décadas en tomar cuerpo. Que sí, que no, que es posible, que es inviable. Que no hay con qué, que sí hay recursos, que es un embeleco, que es necesario, hasta que por fin, se concretó.

La licitación fue adjudicada cumpliendo con todos los requisitos y exigencias al concesionario Covimar que está listo para arrancar con esta megaobra de 31 kilómetros, con casi cuatro de doble calzada, cinco túneles de 11 kilómetros, 47 puentes y todas las especificaciones de una carretera súper moderna, con un costo cercano a los 1,6 billones de pesos.

Falta sin embargo la licencia ambiental que será otorgada por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla) antes de 120 días luego que la CVC determinó que el impacto que se va a producir con su construcción, se puede mitigar.

Se estima por tanto que superada la problemática ambiental se podrán iniciar las obras en este 2019.

Se prevé que la vía tardará cinco años en construirse y reducirá una hora el tiempo de duración del desplazamiento entre Cali y Buenaventura, lo que significa además una economía de combustible, una descongestión de la vía actual y una alternativa de transporte por una carretera con todas las de la ley.

Desde luego y como es de esperarse, existe una oposición de ecologistas y defensores del medio ambiente. Frente a ello, repito, la autoridad ambiental recomendó una serie de condiciones para evitar la afectación integral del área protegiendo así los ecosistemas y las especies que habitan en su entorno.

La Mulaló - Buenaventura debe ser vista como un proyecto de región que generará durante su construcción más de un millar de puestos de trabajo y se convertirá además en un nuevo polo de desarrollo para las actividades agroindustriales, con el convencimiento de que el Valle, para volver a ser la despensa agrícola de Colombia requiere de nuevas vías porque las que tenemos no llegan a los lugares donde sería óptimo explotar las actividades del campo.

Pueda ser, y ojalá así sea, que esta carretera no tenga más tropiezos como tristemente ha sucedido con la doble calzada a Buenaventura, sea una bandera del progreso vallecaucanos y la podamos recorrer prontamente con el visionario Alberto Anzola, amén.

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Posdata:
Qué vergüenza la quema de nuestros cerros tutelares. Cientos de hectáreas han sido consumidas por las llamas sino criminales al menos producto de la falta de cuidado de los moradores del sector. Este atentado contra la capa vegetal terminará generando además de muchos males, serias inundaciones por la crecida durante el invierno de nuestros ríos y quebradas.

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