El erecZero

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El erecZero

Enero 18, 2021 - 11:55 p. m. Por: Mario Fernando Prado

Gran sorpresa me produjo la resurrección de un condiscípulo célebre por sus épicas conquistas amorosas. Fue un verdadero Don Juan. Un gallinazo. Un Casanova. Sus audacias llegaron a ser novio al tiempo de tres hermanas. Jurado. Se llegó a decir que gallina que no pisaba la dejaba cacaraqueando. Tuvo sonados romances con remilgadas profesoras, con mamáses de sus compañeros de pupitre y se ufanaba de que se había pasado por las armas a tres generaciones de una misma familia: abuela, madre e hija.

Le ayudaban una herencia que recibió muy joven, dos tías solteronas, un MG rojo, las últimas pintas de Guido lo viste y Canz Can, una acción del Club San Fernando en cuya piscina clavaba desafiantemente todas las tardes y dejaba chorreando baba a sus enloquecidas enamoradas.

Fueron célebres sus hazañas amatorias sobre las que quiso Hernán Hoyos escribir una de sus novelas pornográficas pero ‘Macho Man’ -que así le decíamos- no lo permitió. Sin embargo su fama creció de boca en boca como la propaganda de Pielroja y, se nos perdió del radar.

Unos decían que había muerto en plena faena en el motel Geisha, otros que se había ido de monje, que estaba viviendo en Suecia y se ganaba la vida de actor porno, que estaba retirado del mundo y sus placeres y que estaba ajuiciadísimo.

Pues sucede que ‘Macho Man’ me ‘guasapió’ antier domingo y hablamos por ese medio como media hora. Me contó que vivía en el eje cafetero en una de las fincas que le había dejado su tía, que se había casado, juntado o arrejuntado como diez veces, que no había podido (?) tener hijos, que conservaba el MG, que tenía un bimotor y un apartamento en Santa Marta y mil cosas más.

Le pregunté que si ya había dejado la pendejada, que si ya lo habían operado de la próstata y que como le estaba yendo con el viagra. Pues ni lo uno ni lo otro. Sigo con esa testosterona enloquecida a tal punto que parezco guadua de retén dando vía y he tenido crisis de príapismo, me respondió muy orondo.

Pero lo que me dejó aterrado fue lo que me comentó después: “Mi problema ha llegado a tal extremo que estoy en un tratamiento a punta de un medicamento costosísimo que tiene efectos contrarios a los eroxines y erilines que son para el endurecimiento del que sabemos. Se llama el ErecXero y es una maravilla”.

Le recordé de inmediato el célebre alcanfor que las esposas celosas de Popayán le metían a escondidas en los bolsillos de los pantalones a sus maridos para preservar la fidelidad y que también se utilizaba para bajarle la lívido a los seminaristas. Pero ‘Macho Man’ me aseguró que era una medicina famosa entre los croatas que debían recurrir a ella para poder vivir tranquilos como los célebres hotentotes africanos.

La amena charla terminó con el ofrecimiento que me hizo el amigo de unas pepas de su famoso ErecXero que las tendré como plan BE en caso DE ...

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