Y el mundo siguió
La incorrecta interpretación de la profecía Maya del fin del mundo inspiró...
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2 de ene de 2013, 12:00 a. m.
Actualizado el 22 de abr de 2023, 11:07 p. m.
La incorrecta interpretación de la profecía Maya del fin del mundo inspiró un ejercicio mental sobre el sentido de la vida y los interrogantes del futuro. El juego de una inminente fatalidad sirvió para convocar a la imaginación y crear mundos de fantasía en los que se hacían realidad todos los deseos. Pero hubo un día después. El mundo no se detuvo y se habló de un nuevo comienzo, de una nueva oportunidad. La coincidencia de este revolcón con los propósitos del nuevo año logran entonces un escenario con tareas ineludibles. Así que una vez resignados a continuar, asumimos el reto de hacerle frente a la tozuda realidad. Realidad que nos arroja un listado de hechos que vendrán, y que nos habríamos perdido si el mundo se hubiera acabado. No habíamos logrado saber si las Farc y el Gobierno iban en serio en el proceso de paz. Y si el país entendía el tamaño de la oportunidad planteada en La Habana o si la guerrilla sabría lanzarse como una organización política desarmada.Tampoco habríamos sabido en qué termina la intención de Uribe de llegar al Congreso y hacerle contrapeso a Santos en su campaña a la reelección, capítulo magistral de la más férrea puja política de los últimos años. Y cómo perderse la estrategia de JJ Rendón, con el corazón dividido debe escoger entre la campaña de Santos y la de su mentor.Me alegro que no se haya acabado el mundo para poder conocer el rumbo que tomarán los delfines políticos Juan Manuel Galán, Simón Gaviria, Horacio José Serpa, que dentro del debilucho Partido Liberal son el liderazgo de la colectividad que debe sortear el huracán uribista que se avecina. Y qué tal no comprobar que el procurador Alejandro Ordoñez ejerció su reelección como el hombre más poderoso de la política y de la mano de su amiga la Contralora pusieron a temblar funcionarios. Imagínense que el universo hubiera explotado sin saber si Lucho Garzón al fin encontraba oficio en el Gobierno, o sin presenciar su cambio de partido político. Y qué frustración no saber a qué color le jugarán Fajardo, Mockus y Peñalosa en este polarizado 2013.Sobre Gustavo Petro, no hay imaginación que alcance para el lamento que sería perderse el desenlace de su mandato. Sumergido entre las basuras y las investigaciones, el dirigente de izquierda tendrá que demostrar que tiene baterías para darle energía a un gobierno por el que muchos dan su final anticipado.Tampoco podríamos asistir al final de la novela del cáncer de Chávez. Nos habríamos quedado con la versión de que Maduro heredaría el mando de la revolución socialista, pero sin conocer la verdad sobre el alcance de la enfermedad y las repercusiones de su desaparición. ¿Se sabrá este 2013 si el cáncer ha sido una manipulación política? ¿O si venció en verdad al líder socialista?Tampoco nos habría alcanzado para saber si España supera la crisis económica, o si Barack Obama, pudo superar la amenaza del abismo fiscal que trata de evitar por estos días. La oscuridad nos habría llegado también sin resolver la duda sobre la clasificación de la Selección Colombia al Mundial de 2014. Y no sabríamos si Pékerman logra quitarnos la herencia bolillo-maturana de perder es ganar un poco. No sabríamos si Luis Carlos Sarmiento además de ser el dueño de los bancos y de El tiempo se queda con el tercer o cuarto canal de televisión, ni tampoco veríamos la reacción de RCN y de Caracol cuando les monten la competencia.Estos son sólo alguno de los capítulos de la vida nacional que verán la luz éste año y que gracias al incumplimiento de los Mayas podremos presenciar.
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