Gaza en palabras simples

Gaza en palabras simples

Mayo 07, 2019 - 11:35 p.m. Por: Marcos Peckel

Concluye con una tenue tregua otra ronda más de violencia entre Israel y Hamás y como siempre emerge una vez más de las entrañas, el circo mediático que acompaña toda acción que involucre a Israel. Agencias internacionales, analistas y académicos, medios en general aparentan devanarse los sesos explicando lo que ocurre o simplemente se pliegan a las versiones sesgadas de rigor.

El problema entre Israel y Gaza es simple. En 2007 la organización terrorista Hamás expulsó de la franja al gobierno legítimo palestino que encabeza Mahmud Abbas y asumió control del territorio. Hamás, declarada organización terrorista por gran cantidad de países, árabes inclusive, tiene como misión, como razón de ser, la guerra contra Israel o como lo dice su plataforma ideológica, la destrucción del Estado Judío.
Los recursos que percibe Hamás, ya sea de impuestos, ayudas internacionales o de la República Islámica de Irán, los invierte en infraestructura bélica, construcción de túneles para atacar a Israel y fabricación de cohetes y misiles, en lugar de invertirlos en la atribulada población gazatí. El sofisticado armamento que exhiben Hamás y su camarada de armas, testaferro de los Ayatolas, la Yihad Islámica, cuesta mucho dinero, el cual podría, sin duda, ser mucho mejor invertido en infraestructura, escuelas, plantas de agua, proyectos productivos o generadores de electricidad, que tanta falta allí hacen. El bloqueo impuesto por Israel y Egipto a Gaza tras la toma del poder por parte de Hamás, declarado legal por una comisión de Naciones Unidas, se justifica cada vez que Hamás ostenta su nutrido arsenal.

Seiscientos noventa cohetes dispararon Hamás y la Yihad a Israel en esta ronda, causando cuatro muertos y amplia destrucción en Israel, lo cual provocó la legítima defensa de Jerusalén, ante un aleve ataque que sólo busca mostrar la vigencia de ambas organizaciones, siempre a costa de los dos millones de palestinos residentes en la franja. Es patente el desdén de Hamás por las víctimas palestinas a quienes utiliza como ‘trofeos de guerra’, exhibiéndolos ante los medios internacionales, ávidos de mostrarlos en sus emisiones nocturnas.

Es infame que Hamás siga utilizando edificaciones civiles para ubicar sus cuarteles militares o que lance cohetes desde zonas altamente pobladas, a sabiendas que la respuesta de Israel puede causar víctimas civiles, las cuales Israel trata al máximo de evitar. Un testimonio de la actual ronda, da fe de un residente de un edificio en Gaza cuyos inquilinos habían sido advertidos por la fuerza aérea de Israel que lo abandonaran pues sería atacado por albergar una central de inteligencia y guerra cibernética de Hamás. 45 minutos pasaron hasta que el ataque llegó. Lo mismo con otra edificación que servía de guarida a la Yihad Islámica. Ubicar instalaciones militares en el corazón de zonas residenciales constituye una clara violación al derecho internacional humanitario.
Sorprendentemente, el secretario general de Naciones Unidas y la alta comisionada europea para los asuntos exteriores condenaron a Hamás por los ataques a Israel.

En la medida que el gobierno de facto de Gaza no tenga intención de demostrar su deseo de vivir en paz con Israel, mantenga su política de no reconocer al Estado Judío y cada tanto inicie una confrontación, seguiremos siendo testigos de rondas como la del pasado fin de semana. El péndulo entre treguas y enfrenamientos continuará hasta tanto las autoridades de Gaza cambien su postura, busquen la redención de su pueblo y no la destrucción de su vecino. Realmente simple.

Sigue en Twitter @marcospeckel

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