Primera vez

Mayo 22, 2022 - 11:45 p. m. 2022-05-22 Por: Mabel Lara

La historia ha sido tan cobarde y mezquina con el pueblo afro que aun, en pleno Siglo XXI, celebramos las primeras veces: el primer presidente, la primera vicepresidenta, la primera ministra negra; el primer abogado, el primer General, el primer obispo, el primer científico. Es el agobio de las disrupciones históricas.

Los nacidos bajo la caracterización física de la piel chocolate recurrimos al ejercicio de la excepción para ocupar cargos de influencia. Así, nos vemos obligados a reandar la historia para celebrar que otros, similares a nosotros, llegaron a espacios de privilegio y toma de decisión, como en una competencia de relevos.

La primera vez que escuché de Juan José Nieto Gil, el primer Presidente negro de Colombia, fue en la polémica por la desaparición y blanqueamiento de su fotografía en el salón de los expresidentes del Palacio de Nariño. El retrato, diseñado en 1860 en Francia, se guardó en ‘lo más oscuro del Museo de Cartagena’, según lo descubrió el sociólogo Orlando Fals Borda con su colega Moisés Álvarez, porque la sociedad cartagenera de entonces no lo recibió con buenos ojos. ¡Válgame semejante estupidez!

Igualmente, pese a ser el precursor de varias primeras veces, la historia de Luis Antonio Robles Suárez ha sido poco explorada. Fue el primer Ministro afro de Colombia, el primer colegial de la Universidad del Rosario. Uno de los primeros congresistas afrocolombianos, el primer Rector de la Universidad Republicana, institución que dio origen a la Universidad Libre, y un símbolo del liberalismo costeño.

Ahora, celebramos las primeras veces de personas afro como Sandra Hinestroza, primera mujer negra en dirigir la multinacional Hewlett Packard Colombia; el científico Hugo Caicedo, sobresaliente en investigación de la escuela de Medicina o en la de negocios de Harvard en el Campus de Massachusetts Institute of Technology, Estados Unidos. Festejamos al exitoso bailarín de ballet en el Royal Ballet, Fernando Montaño, y los triunfos de Anthony Zambrano, hoy, el mejor atleta de Colombia.

Tal vez ustedes como yo están agobiados con temas de diversidad y raza. Sin embargo, no me excusaré al poner el tema en la mesa de opinión, dado que hace parte de mi proyecto de vida.

Dicho lo anterior, a propósito del día de la afrocolombianidad, es necesario reflexionar sobre la necesidad de trabajar en la ruptura de las historias de excepción. Para construir testimonios de segundas, terceras y ‘normales’ veces, de gentes diversas en cargos relevantes que pasan por hombres y mujeres racializados.

De nada sirve celebrar cada 21 de mayo con marimbas, chontaduros y chirimía, el día de las personas afro, si el resto del año enfrentamos la misma realidad. Debemos salir del lugar común de la conmemoración y complejizar la discusión para que exista un cambio real. Así, replantearemos esas preguntas que no han sido resueltas: ¿Por qué seguimos celebrando las primeras veces? ¿Por qué y bajo qué intereses se ha borrado de nuestra historia a hombres y mujeres que han ayudado a construir lo que somos como nación? ¿Por qué la diversidad sigue siendo un asunto por resolver en Colombia? ¿Qué tan preparado y educado estoy para asumir esta discusión? ¿Qué tanto para autorreconocerme y celebrar también mi afrocolombianidad?

Sigue en Twitter @MabelLaraNews

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