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¿Los superhéroes existen?

Una sociedad que de verdad valora a las mujeres no solo les da flores un día al año. Les redistribuye responsabilidades todos los días.

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Daniel López
Daniel López, gerente de sostenibilidad del Banco de Occidente. Foto suministrada por la empresa. | Foto: El país

12 de may de 2026, 01:18 a. m.

Actualizado el 12 de may de 2026, 01:18 a. m.

Cuando mis hijas me preguntan si los superhéroes existen, yo no pienso en capas, máscaras ni poderes imposibles. Pienso en su mamá.

Les digo que la miren bien. Que ahí, en la vida cotidiana, hay alguien que parece tener el poder de sanar una tristeza antes de que se vuelva llanto; de leer la mente cuando nadie ha dicho una palabra; de sentir una emoción antes de que se pronuncie; de estar en varias partes al mismo tiempo; de recordar la cita médica, el disfraz del colegio, la reunión de trabajo, la lonchera, el cumpleaños, la medicina, el abrazo pendiente y la palabra justa.

Pero también les diría algo más: incluso los superhéroes se cansan.

Durante años hemos celebrado a las mujeres -con razón- como el pilar del hogar. Muchas veces son ellas quienes sostienen la vida emocional de la familia, quienes cuidan, organizan, anticipan, contienen y reparan. El problema es que, en nombre de esa admiración, la sociedad terminó normalizando una carga desproporcionada. Hoy se espera que una mujer sea madre presente, pareja disponible, profesional exitosa, hija atenta, amiga cercana, líder competente y, además, que lo haga todo con serenidad, belleza y gratitud.

La investigación viene mostrando que esa exigencia tiene consecuencias reales. La Ocde ha advertido que la llamada ‘segunda jornada’ -el trabajo no remunerado de cuidado y hogar que recae mayoritariamente sobre las mujeres- se asocia con mayores niveles de estrés y menor salud mental. También limita su posibilidad de avanzar plenamente en el trabajo remunerado.

Estudios recientes sobre ‘carga mental’ muestran que las madres suelen asumir de manera desproporcionada la planificación, coordinación y administración emocional del hogar: saber qué falta, qué viene, qué puede salir mal y qué necesita cada persona antes de que lo pida. Esa carga cognitiva y emocional se ha asociado con mayor fatiga, estrés, insatisfacción y afectaciones en la vida laboral.

Además, el conflicto entre trabajo y familia no se queda en la agenda de la mujer. La evidencia muestra que la sobrecarga de roles puede afectar la salud mental, aumentar el estrés percibido y tener efectos sobre la calidad de las relaciones familiares.

Por eso, tal vez el punto no sea dejar de llamar superheroínas a las madres. El punto es entender que la admiración no puede convertirse en excusa para abandonarlas en la carga. A veces el elogio también encubre una injusticia: “Ella puede con todo” termina significando “dejemos que ella lo haga todo”.

Una sociedad que de verdad valora a las mujeres no solo les da flores un día al año. Les redistribuye responsabilidades todos los días. No romantiza su cansancio. No confunde amor con sacrificio ilimitado. No celebra su capacidad de estar en todo mientras ignora la ausencia de quienes deberían estar también.

Que las niñas crezcan viendo mujeres fuertes, sí, pero no mujeres exhaustas. Que los niños aprendan que cuidar también es parte de su responsabilidad. Que las parejas entiendan que ayudar no es suficiente, porque la casa, los hijos y la vida compartida se asumen juntos.

Por eso, quizá la pregunta que deberíamos hacernos no es si existen los superhéroes. Existen, ¡claro que existen! La pregunta es qué estamos haciendo -en la casa, en el trabajo y en la sociedad- para que no tengan que salvar el mundo solas.

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