Columnistas
Los Pizarro
Una familia que entra a escena cuando todavía era una de las familias privilegiadas por el régimen oligárquico imperante...
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5 de jun de 2026, 01:38 a. m.
Actualizado el 5 de jun de 2026, 01:38 a. m.
El título de esta columna es el mismo de un gran libro del periodista holandés Robert -Jan Friele, que me lleva a citar la tesis, defendida en su día por German Arciniegas, de que en América Latina la verdadera historia la escriben los novelistas antes que los historiadores. Lo que quiso decir el autor de Biografía del Caribe con su rotunda afirmación es que los novelistas suelen contar mejor que los historiadores lo que viven en realidad los agentes y los pacientes de la historia.
Friele no es en estricto sensu un novelista, pero sí que es un periodista de investigación que ha escrito una crónica apasionada y minuciosa de la vida de una familia sin la que no puede explicarse cabalmente que es lo que nos ha pasado en todos estos largos y con frecuencia dolorosos años. Dado el papel protagónico que varios de sus integrantes han desempañado en ella.
Una familia que entra escena cuando todavía era una de las familias privilegiadas por el régimen oligárquico imperante, consagrado por la Constitución de 1886 y denunciado con vehemencia por Jorge Eliecer Gaitán. Y cuyo apellido terminó siendo asociado indisolublemente con el intento más serio llevado a cabo en nuestra historia para desmontar dicho régimen, democratizarlo y abrirlo a la posibilidad de resolver por vía pacífica las graves contradicciones económicas y sociales que aún nos atenazan. Las heredadas del pasado colonial y las surgidas de la sujeción neo colonial.
Bastan dos imágenes para corroborarlo. El 7 de agosto de 2022, Gustavo Petro demandó que fuera María José Pizarro, la hija de Carlos Pizarro, quien le impusiera la banda presidencial, para luego exigir que se trajera de la Casa Nariño la espada de Bolívar. Petro fue del M-19, se hizo progresista y llegó a la presidencia encabezando la Colombia Humana. Pero esos dos gestos suyos fueron genuinamente Eme. Por la importancia que atribuyeron a los símbolos, por lo audaces e imaginativos y por la afirmación de una voluntad de poder sin la que el M-19 no habría llegado a ser lo que fue. Como tampoco Gustavo Petro.
El libro de Friele no es ni una biografía de Carlos Pizarro ni una historia del Eme. Es, como ya dije, la crónica de una familia, atravesada de un extremo a otro por nuestros conflictos y tragedias y en la que se han dado todos los matices de la condición humana, los más generosos y sublimes y los más siniestros. En fin, un espejo en el que podemos reconocernos.

Historiador y crítico de arte. Profesor de la Unviersidad Europea de Madrid y corresponsal de la revista ArtNexus en España. Es columnista del diario El Pais de Cali desde 1994.
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