Columnistas

Lo que se nos viene

La historia dictaminará si estuvieron a la altura de las circunstancias y si la tibieza predominante fue una buena consejera.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Francisco José Lloreda Mera

5 de nov de 2023, 03:08 a. m.

Actualizado el 5 de nov de 2023, 02:47 p. m.

La derrota política del presidente Gustavo Petro, de su Gobierno y del Pacto Histórico el pasado domingo, es inocultable. Los gobernantes y políticos no suelen reconocer descalabros, pero de ahí a las cuentas alegres que rondan la mente nublada y fantasiosa del primer mandatario, hay un trecho. El régimen está contra las cuerdas, pero no se debe bajar la guardia: faltan el grueso de los asaltos y no desistirá en su obsesión de imponer en el país el socialismo.

La mayoría de los nuevos alcaldes, empezando por los de las cinco principales ciudades e igual con los gobernadores, creen en la democracia liberal, en la seguridad, la economía de mercado fundada en la iniciativa privada y la reducción de la pobreza y la inequidad a partir de la generación de riqueza. Es decir, independiente del espectro político en el que se les clasifique -bastante simplista por decir lo menos- es evidente que no son de izquierda.

Pero, los alcaldes y gobernadores que no comulgan con el régimen no la tendrán fácil. El Presidente va a privilegiar a los adeptos a su causa y va a condicionar el apoyo de su Gobierno en razón a su tono y grado de genuflexión; debilitará a sus opositores con la mirada puesta en las presidenciales. Se verán entre le espada y la pared pues muchas de sus iniciativas dependen de la voluntad de un centralismo que opera como catapulta o guillotina.

Alcancé a pensar que el presidente Petro haría un alto en el camino y reconsideraría algunas de sus políticas; que pese a lo avanzado de su mandato buscaría un acuerdo nacional pero de verdad y no la pantomima que desempolva cuando le conviene. Pero no. No lo hará pese al rechazo mayoritario recibido en las urnas. Lo preocupante es que contará para ello con varios partidos y congresistas, y el silencio cómplice de muchos en el sector privado.

El país aguarda a ver entonces el comportamiento del Partido Conservador, el Liberal y el de Unidad Nacional, tradicionalmente ajenos a la ideología del Gobierno. Si bien estos lograron reposicionarse en las pasadas elecciones, los colombianos no son bajitos de punto y saben que esos partidos -y algunos de los Verdes- son corresponsables de la debacle y que, de no ser por ellos, las iniciativas estatizantes no habrían avanzado.

Muchos ciudadanos alcanzamos a ilusionarnos cuando el expresidente César Gaviria, el senador Efraín Cepeda y la entonces presidenta de la U, Dilian Francisca Toro, hablaban de líneas rojas y azules. Decían que no se cruzarían. No ha sido así; han privilegiado sus intereses clientelistas. Cómo hacen de falta líderes de palabra, y congresistas y políticos que enaltezcan la vocación pública en lugar de envilecerla y convertirla en mercancía.

Si lo dicho no fuese motivo de alarma, en el sector privado existen visiones disímiles sobre cómo sobrevivir a un gobierno que aborrece la economía de mercado. Petro ha sido hábil en dividir a los empresarios y gremios, restándoles fuerza. Más de uno, similar a los congresistas que tanto critican, parecieran tener precio. La historia dictaminará si estuvieron a la altura de las circunstancias y si la tibieza predominante fue una buena consejera.

Es lo que hay y lo que se nos viene: un presidente ególatra incapaz de entender o aceptar que el país le pide a gritos un giro pues no comparte el modelo que quiere imponer, varios partidos y congresistas prostituidos, nuevos alcaldes y gobernadores en la encrucijada, y un sector privado desunido. En buena hora subsisten políticos, partidos y congresistas coherentes, y empresarios, académicos y periodistas sin temor ni mordaza. Y lo más importante: una ciudadanía inconforme dispuesta a defender a Colombia y su democracia.

Abogado y doctor en política de la Universidad de Oxford. Se desempeñó como Ministro de Educación, Embajador en La Haya, Alto Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana, y Director de El País de Cali. Actualmente es Presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo, gremio de la industria de hidrocarburos.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas

Helena Palacios

Columnistas

Momentos cruciales

Gonzalo Gallo

Columnistas

Oasis

Gonzalo Gallo

Columnistas

Oasis

María Isabel Ulloa, directora ejecutiva de ProPacífico.

Columnistas

El Congreso