Columnista
‘Leyendo’ a Goya
Puede que la moraleja sea que el arte perdura, pero los artistas son vulnerables.
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2 de abr de 2026, 01:43 a. m.
Actualizado el 2 de abr de 2026, 01:44 a. m.
Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, 30/03/1746 - Burdeos, 16/04/1828) fue un pintor y grabador español fundamental, considerado precursor del arte moderno, el impresionismo y el expresionismo. Su obra evolucionó desde el rococó y neoclasicismo hacia un estilo personal, oscuro y realista, destacando por retratos cortesanos, pinturas negras y críticas sociales en grabados. Entre sus obras maestras se destacan El 3 de mayo en Madrid (los fusilamientos), La familia de Carlos IV, La maja vestida y la serie de grabados Los Caprichos.
Salman Rushdie escribe en La penúltima hora, 2026 (pp. 209 a 219) por boca de uno de sus personajes, que: “Ese fue el año [1819] en que el gran pintor cumplió setenta y tres y se compró una casa en la colina a las afueras de Madrid. La Quinta del Sordo se llamaba. Él estaba sordo desde hacía veintisiete años debido a un envenenamiento por plomo, pero no era el sordo que había dado su nombre a la casa. Él era el sordo que había comprado la quinta del sordo [y] vivió allí durante cinco años, hasta después de cumplir los setenta y ocho”.
“En sus tiempos pocas personas vivían tantos años y los que sí probablemente estaban tan furiosos como él por cómo había resultado ser la vida y el tramo final de la misma, y por la estupidez y la crueldad de la raza humana. Quizá, cavilaba Francisco, quizá todo el mundo en todas las épocas había sentido algo así cuando el telón empezaba a bajar. Pero no, había imbéciles que estaban estúpidamente serenos conforme se apagaban las luces y encima daban gracias por la ‘belleza’ y el ‘amor’ [Tal cual como en el Siglo XXI cuando escribe Rushdie]”.
“No soy yo el que está demente [continúa Rushdie] Es el mundo. Estar cuerdo en un mundo de locos es sentirse loco día tras día. […] Tengo la bebida y tengo a Leocadia [Leocadia Zorrilla (o Weiss), compañera y ama de llaves]; con eso me basta. ¿Quieres saber cómo afronto el final? Pues con miedo, vino y sexo. Y estas últimas pinturas. Me sobra y me basta". […] No puso título a las pinturas ni se las explicó a nadie, pero tal vez estas se explicaban solas. Su odio a su propia condición de anciano está presente en las pinturas de los viejos".
Antes de que finalizara el Siglo XVIII, pintó tres series de cuadros de pequeño formato que insisten en el misterio, la brujería, la noche e incluso la crueldad y están relacionados temáticamente con los primeros cuadros de capricho e invención pintados tras su enfermedad de 1793.“El sueño de la razón produce monstruos” es un famoso grabado creado entre 1797 y 1799, y representa a un hombre dormido sobre su escritorio, rodeado de criaturas nocturnas, simbolizando que cuando la razón se duerme, emergen la ignorancia, los miedos y la sinrazón.
Los Caprichos son una serie de 80 grabados difundidos en 1799, que constituyen una feroz sátira social de la España de finales del Siglo XVIII. A través de técnicas de aguafuerte y aguatinta, Goya critica los vicios, la superstición, la nobleza y el clero, evolucionando de escenas realistas a visiones fantásticas y grotescas que denuncian la ausencia de razón. Y hay una explicación manuscrita de Goya sobre los Caprichos (hacia 1799) que aclara su intención satírica contra vicios, supersticiones e instituciones, notables para interpretar sus obras críticas.
“Puede que la moraleja sea que el arte perdura, pero los artistas son vulnerables. Puede que sea una manera de decir: adiós, vida, y hola, eternidad, inmortalidad”, concluye Salman Rushdie y remata, hablando ahora de Diego Velázquez que: “Tal era la perfección de Las Meninas […] que nada había que añadir. Únicamente era necesario admirar y hacer una venia”. Es lo que genera al verla en El Museo del Prado, junto con la colección más importante de Francisco de Goya, de 100 pinturas. ¿Qué habría opinado de todo esto Aura Lucia Mera Becerra?

Arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle. Ha sido docente en Cali en Univalle, la San Buenaventura y la Javeriana, y en el Taller Internacional de Cartagena, de los Andes, y continua siéndolo en la Escuela de arquitectura y diseño, Isthmus, en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona. Escribe en El País desde 1998.
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