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Carlos Ruiz Massieu | Foto: El País

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La paz en los territorios

Es en las regiones en las que los colombianos y colombianas han padecido el conflicto, donde se hace más urgente acelerar el paso en la implementación del Acuerdo de Paz ...

21 de mayo de 2024 Por: Carlos Ruiz Massieu

A más de siete años de la firma del Acuerdo de Paz, Colombia se encuentra en un punto de decisivo frente a su anhelo de avanzar en la implementación de lo acordado. La voluntad del pueblo colombiano es firme y soy testigo de su compromiso.

El reto para pasar de esta aspiración compartida entre pueblo e instituciones, a una realidad, está en transformar la voluntad política en planes concretos que, ejecutados en territorio, atiendan a las necesidades más apremiantes de las comunidades.

La aprobación en las próximas semanas de los planes de desarrollo de alcaldías y gobernaciones supone una oportunidad para que las regiones se sumen a la realización del anhelo de la Paz, en mayúscula, del pueblo colombiano. Es en las regiones en las que los colombianos y colombianas han padecido el conflicto, donde se hace más urgente acelerar el paso en la implementación del Acuerdo de Paz para que las comunidades que tanta disposición han demostrado, puedan finalmente ver los frutos de su apuesta valiente e incondicional por apoyar la construcción de paz.

Resalto el trabajo que en Cali y en el Valle del Cauca se ha realizado para incluir en sus planes de desarrollo a las poblaciones más afectadas por la violencia, escuchando las voces del campesinado, las víctimas, los pueblos indígenas, las comunidades afrodescendientes, la población reincorporada y tantos otros sectores sociales. Destaco la relevancia de la voz de las mujeres y su invaluable contribución a la construcción de la paz. Estas poblaciones que han sufrido de primera mano y de forma desproporcionada las consecuencias del conflicto, deben estar en el centro de la planeación y ejecución de las políticas públicas.

El particular interés que tanto el gobierno departamental como el distrital muestran en promover la reconciliación de todos los sectores de la sociedad caleña y vallecaucana, así como su decisión de promover iniciativas y brindar condiciones para llevarlas a cabo, además de ser un acierto, son una condición para poder cristalizar el deseo de dejar atrás las diferencias y avanzar hacia una paz estable y duradera.

Lograr la complementariedad entre los instrumentos nacionales, regionales y locales será clave para acelerar la implementación del Acuerdo. Los planes de desarrollo, los Pdet y los planes de vida de pueblos étnicos se pueden complementar, sumar recursos, esfuerzos e ideas que den el impulso requerido.

La adecuada coordinación de los planes de desarrollo, respaldada con una inversión correspondiente al desafío que esto supone; sumado al compromiso coordinado de alcaldías, gobernaciones y del gobierno nacional será la fórmula para que Colombia pueda reducir las desigualdades que durante tanto tiempo han alimentado los ciclos de violencia, tanto en el campo como en las ciudades.

Adicionalmente, otorgar garantías de seguridad y protección a la población, desplegar de manera más efectiva la presencia institucional en los territorios, y encarar con coraje el arduo, pero valioso camino de la reconciliación son tareas inaplazables de todo el conjunto de la sociedad colombiana.

Queda un largo camino por recorrer para alcanzar una paz sostenible en Colombia. Eso lo saben bien las comunidades y los territorios, que piden una paz más tangible y palpable. He visto la voluntad y confío en que desde los diferentes sectores de la institucionalidad; lo social, económico, territorial, ambiental, la justicia y la seguridad, lo participativo y cultural, aunarán esfuerzos para convertir el anhelo colectivo de Paz en una realidad.

*Representante Especial del Secretario General de la ONU en Colombia

*Jefe de la Misión de Verificación de Naciones Unidas en Colombia

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