El presidente y la JEP

El presidente y la JEP

Febrero 20, 2019 - 11:55 p.m. Por: Julio César Londoño

La posibilidad de que el presidente Duque objete el Proyecto de Ley Estatutaria (PLE) de la JEP tiene nervioso al país. A todo el país. A los que acarician la posibilidad de hacer trizas los Acuerdos de Paz, y a los que temen que aquí termine el sueño de la reconciliación.

(La JEP es el tribunal que está juzgando a los militares y a los guerrilleros de las Farc, y el PLE es un corpus de definiciones que regula el funcionamiento del tribunal).

La Justicia Especial para la Paz es importante porque es el primer tribunal de paz del mundo construido por un consenso de las partes y no por imposiciones de un Estado vencedor o de las Naciones Unidas; porque de ella depende que tengamos al fin verdad y reparación para las víctimas, y que se resuelva la situación jurídica de 1914 militares y casi diez mil guerrilleros.

Una objeción presidencial al PLE iría en contravía del acto legislativo del Congreso y de la sentencia de la Corte Constitucional que aprobaron el PLE, y puede ser el comienzo del fin de los acuerdos suscritos por el Estado con las Farc ante la comunidad internacional.

El camino de la JEP ha sido muy accidentado. El punto de la Justicia fue el que más tiempo tomó en las negociaciones de La Habana. A finales de 2017, el Congreso aprobó el PLE, luego de introducir modificaciones sugeridas por el Centro Democrático y el Fiscal General. Luego la Corte Constitucional lo ajustó durante más de un año y lo devolvió al Congreso, que aprobó los cambios introducidos por la Corte. Luego estuvo estancado durante más de un mes en el escritorio de Ernesto Macías, donde desaparecieron algunas líneas por “problemas con la impresora”, hasta que finalmente llegó al despacho del presidente para su sanción final.

Fue entonces cuando un representante del Centro Democrático propuso que los delitos sexuales contra menores de edad no fueran juzgados por la JEP sino por la justicia ordinaria porque “los derechos de los niños son prevalentes”.

No conozco la letra menuda de la PLE. Supongo que es laxa en este aspecto, y en todos, y con todos los actores del conflicto, como son laxos todos los tribunales de paz del mundo. Sí, es verdad que los niños son sagrados, pero también lo son los ancianos, los jóvenes y los adultos. Y los ríos, porque un derrame de petróleo, demos por caso, atenta contra la vida de niños y viejos. Con criterios como el de la “prevalencia”, la JEP quedaría sin funciones.

Para nadie es un secreto que a la ‘línea dura’ del Centro Democrático (Uribe, Londoño, Cabal, Valencia, Obdulio, Mejía, Macías, Ordóñez…) no le simpatizan la JEP ni los Acuerdos. Pero también es cierto que el Presidente y su círculo más cercano, entre estos el canciller Carlos Holmes Trujillo, tienen posiciones más flexibles. A finales de 2018, Duque y Trujillo se comprometieron ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a apoyar la implementación de los Acuerdos, y sus declaraciones han contribuido a que la cúpula de la Farc no siga, pese al pésimo manejo del caso ‘Santrich’, los pasos de ‘Iván Márquez’.

La mano dura frente a la plaga del Eln y su liderazgo en la gran cruzada internacional contra Maduro y el Cartel de los Soles (otra plaga) le han dado aire al presidente. Esto puede incitarlo a objetar el PLE. Una objeción parcial significaría varios meses más de trámites y dilaciones. Una objeción total sería una puñalada a la JEP, alma y nervio de la implementación de los Acuerdos. Ojalá el presidente resista la tentación.

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