¿Qué será del invierno?

Septiembre 23, 2022 - 11:55 p. m. 2022-09-23 Por: Juan Esteban Ángel

¿Será el invierno nuevamente aliado de Rusia o por el contrario, marcará el inicio del fracaso de Putin? La severidad del invierno ruso se ha asociado con las victorias militares de dicho país: desde el Siglo XVIII en la Gran Guerra del Norte contra Suecia, pasando por la fallida invasión de Napoleón, hasta el ataque de la Alemania Nazi a Moscú en 1941, donde las fuerzas soviéticas sumaron a su magnitud y a su gran pericia militar, el invierno como un aliado.

Se viene el invierno europeo y se teme por la capacidad de afrontarlo sin el suministro de gas ruso, los altos precios y las restricciones en el consumo energético, así como con la incertidumbre frente a las actuaciones del presidente ruso Vladímir Putin, ahora que la expectativa de victoria frente a la ocupación ucraniana está en duda.

Para muchos analistas Putin se ha quedado con la esperanza de diezmar el apoyo occidental a Ucrania a medida que los costos de la guerra, de los alimentos y el aumento de los precios de energía son los que están ganando la partida.

Putin ha decidido usar como arma de política exterior su poder como principal proveedor del gas a la mayoría de los países europeos, y ya muchos se están preparando con fuertes medidas restrictivas en el uso de la calefacción y en el consumo de energía, buscando una reducción del 15 % para hacer frente al frío invierno.

Atender al desabastecimiento de gas no es fácil. No se trata de una mercancía típica que simplemente se pueda comprar a otros lugares. Una vez extraído, su almacenamiento y traslado es sumamente difícil; la mayoría de las veces se transporta por tuberías o gasoductos. Un tercio de todo el gas que se distribuye en ese continente pasa por los gasoductos que atraviesan, además de Ucrania, Turquía y el Mar Báltico.
La estrategia reactiva del presidente Putin de usar el comercio energético como un arma geopolítica quién sabe cuánto pueda durar, pues no vender a Europa está obligando a Rusia a vender mayores volúmenes a China a un precio de casi 30 % menor; a la vez continúan los embargos comerciales, las sanciones económicas, el congelamiento de cuentas bancarias, la retirada de empresas extranjeras de Rusia, la reducción de las importaciones de materias primas, de productos claves para la industria, de la producción, del consumo de los hogares y una caída del 9 % en el PIB, lo que hace pensar que las cifras del Kremlin no son las mejores.

Sumado a esto, la resistencia ucraniana frente al poderoso ejército ruso ha sido extraordinaria y ha conseguido éxitos de gran valor, como el de la última semana en que Ucrania capturó más territorio que las fuerzas rusas en siete meses. Pero esta humillación hace temer a algunos analistas occidentales que provoque una reacción impredecible de Putin. Hace pocos días llamó a filas a 300 mil reservistas y ha amenazado incluso con el uso de armas nucleares tácticas.

Frente a esta coyuntura internacional, las dudas y preocupaciones sobre los posibles efectos que esta situación traería para nuestra región han empezado a aumentarse, trayendo debates importantes para Colombia como la necesaria protección de la soberanía energética a futuro.
Esta guerra que ahora enfrenta Rusia con Occidente muestra un panorama para 2023 igualmente complejo o peor que este año. Adicional a un potencial recrudecimiento del conflicto y sus consecuencias, está latente una posible recesión en los Estados Unidos y seguramente por estos lares veremos la resaca de un gasto excesivo de los hogares, con tasas e inflación alta. Quizás en el 2023 añoraremos como nunca el equinoccio de marzo y la llegada de la primavera en el norte. La pregunta que queda es: ¿Qué será después del invierno?

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