Política que motive

Junio 22, 2022 - 11:55 p. m. 2022-06-22 Por: Juan Esteban Ángel

Leyendo hace poco el más reciente libro del exalcalde de Cali Rodrigo Guerrero, La paz se hace con el enemigo, el cual es una recopilación de algunas de sus columnas escritas en los diarios El País y El Colombiano, entre otros, me encontré con una que se llama ‘Carta a un aspirante político’ donde describe, bajo la premisa de un estudio de un importante psicólogo de la Universidad de Harvard, cuáles pueden ser las motivaciones para esa aspiración.

¿Qué motiva a una persona a tomar la decisión de enfrentar la desafiante carrera de la política o de asumir un cargo público? Para nadie es secreto los riesgos, los sacrificios y lo desafiante que termina siendo el sector público y más en nuestro país.

El estudio del psicólogo estadounidense David C. McClelland mencionado en la columna de prensa, definió tres necesidades fundamentales que compartimos los seres humanos, independiente de la cultura, el sexo o cualquier otra variable, y que influyen en nuestra motivación. McClelland explicó además que dicha motivación varía en función de las expectativas y objetivos que se marque cada persona.

Estas son la necesidad de afiliación o el deseo de formar parte de grupos sociales y ser aceptados por otros; la necesidad de logro o de sobresalir y cumplir objetivos que impliquen un elevado grado de reto y desafío; y la necesidad de poder o necesidad de controlar, mandar, obtener reconocimiento, destacarse e influir sobre la conducta de otros.

La política y quienes la ejercen, como forma específica de relación o de actividad humana, consustancial a nuestra naturaleza de vivir en comunidad o en asociación, desde Aristóteles y Maquiavelo ha estado ligada a estas tres motivaciones.

Hay que tener claro que esta debe tener un propósito inequívoco y es lograr el beneficio colectivo y el bienestar de la comunidad. Más allá de la simple ostentación de un cargo o del reconocimiento público, quien ejerce la política debe estar motivado por el servicio a los ciudadanos y por mejorar su calidad de vida.

Un actuar de nuestros políticos en ese sentido aumentaría la motivación de los ciudadanos para interesarse de manera genuina por el escenario político, por participar en la toma de decisiones, por debates argumentados más allá de las peleas llenas de fanatismo y vacías de sustentación.

Para nadie es un secreto que hoy el ejercicio de la política no goza del mejor prestigio. Los ciudadanos han tenido suficientes razones para perder la confianza. Sin embargo, creo que lo peor que podemos hacer como sociedad es darle la espalda a lo público. Debemos trabajar en el interés y mayor involucramiento en los temas que son de todos. Es clave incentivar, arropar y apoyar a aquellos jóvenes y nuevos liderazgos que ven el sector público como camino de vida.

Sin duda la política es la vía por medio de la cual se pueden lograr las grandes incidencias y transformaciones en beneficio de todos como sociedad. Para ejercerla debe existir unos principios básicos de manera que se pueda cumplir con esa función y propósito. Estos realmente deben responder a las expectativas y motivaciones que aporten al bienestar del colectivo, al apropiado consenso sobre los problemas que nos afectan y que son apremiantes como país; con poder de agregación y no de segmentación, permitiendo responder a los problemas de la manera más apropiada. La principal motivación para entrar a la arena política debe ser entonces la vocación de servir a los demás, y lograr con ello, además, que la política sea un tema que motive.

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