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‘Soñemos juntos’

Abril 08, 2021 - 11:40 p. m. 2021-04-08 Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Después de haber pasado la Cuaresma cristiana del 2021, reflexionando alrededor de la Palabra de Dios de esta época de purificación, junto al libro del papa Francisco, ‘Soñemos Juntos’, que es precisamente el resultado de sus reflexiones sobre lo que en el período de confinamiento, a partir de ese 27 de marzo cuando impartió la bendición Urbi et Orbi, en una Homilía de gran contenido profético, nos recuerda nuestra vulnerabilidad en la que vivimos y cómo estábamos tapando con máscaras y maquillaje nuestros egoísmos, que se apoyaban en ídolos falsos.

Precisamente en el prólogo del libro hace la propuesta central, que lo llena de esperanza y dice: “Por otro lado, lo que veo, y esto me da esperanza, es un movimiento del pueblo que reclama un cambio de fondo, un cambio que venga de las raíces, de las necesidades concretas, que surja de la dignidad y de la libertad de los pueblos, que genere propuestas de dimensiones humanas”.

El papa Francisco en su historial desde antes de ser papa, como cardenal -según se recoge en una completa conferencia sobre el pensamiento político del Santo Padre dada en la UCA, sede Mendoza, del 9 de abril 2019, por el conferencista Marco Gallo, director de la Cátedra Pontificia (Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco)-, ha destacado muchas ideas de su pensamiento político, de las cuales tomo las siguientes:

“La política es un fenómeno fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre, pero cuando aquellos que se dedican a ella no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción”; “El futuro exige hoy la tarea de rehabilitar la política, que es una de las formas más altas de la caridad”; “No es un problema solo de Italia (caso migrantes) o de algunos países de Europa, es la consecuencia de una elección mundial, de un sistema económico que lleva a esta tragedia: un sistema económico que tiene el centro un ídolo, que se llama dinero”.

En el libro en mención, en sus tres capítulos: Ver la realidad, elegir lo que se debe hacer y actuarlo, poner en práctica, asumiendo la práctica sinodal de la Iglesia (hacer camino juntos) y con un buen discernimiento-, hace su propuesta: “Hace falta un movimiento popular que sepa que nos necesitamos mutuamente, que tenga un sentido de responsabilidad por los demás y por el mundo. Necesitamos proclamar que ser compasivos, tener fe y trabajar por el Bien Común son grandes metas de vida que requieren valentía y reciedumbre. Ahora necesita añadir, con el mismo impulso y tenacidad, la fraternidad para enfrentar los desafíos que tenemos por delante. La fraternidad dará a la libertad y a la igualdad su justa sinfonía”.

La Congregación para la Fe, en nota doctrinal sobre ciertas cuestiones referentes al compromiso cristiano en la política, habla de la coherencia entre fe y vida, entre evangelio y cultura, recordada por el Concilio Vaticano II. Éste exhorta a los fieles a «cumplir con fidelidad sus deberes temporales, guiados siempre por el espíritu evangélico. Se equivocan los cristianos que, pretextando que no tenemos aquí ciudad permanente, pues buscamos la futura, consideran que pueden descuidar las tareas temporales, sin darse cuenta de que la propia fe es un motivo que les obliga al más perfecto cumplimiento de todas ellas, según la vocación personal de cada uno».

Es el momento de trabajar juntos, ‘Soñar Juntos’, para construir un mundo digno del hombre, ese que hemos pensado siempre. Es el momento de lograrlo.

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