¿Qué decisión tomar?

¿Qué decisión tomar?

Septiembre 22, 2016 - 12:00 a.m. Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Ante la refrendación de los puntos de negociación entre los comisionados del Gobierno y los de la Farc en La Habana, promesa del Presidente, el país está polarizado y dividido por sus diversas posiciones que todas ellas en una sana reflexión se podrían resolver con un conocimiento claro sobre dos palabras o ideas, a saber: el plebiscito es para: 1. ¿Acabar el enfrentamiento armado con las Farc?, y 2. ¿Es para lograr la Paz de Colombia?Históricamente desde la independencia de España, Colombia no ha tenido una Paz verdadera, su nacimiento a la nacionalidad estuvo marcado por los enfrentamientos de tendencias entre las dos cabezas visibles como lo fueron Bolívar y Santander; más adelante la confrontación ya entre los partidos que luchaban por el poder: liberales y conservadores, lo que fue dejando históricamente claro una clase política que ostentaba y se repartía el poder y las prebendas que se derivaban de ello, dejando siempre una mayoría de excluidos. Posteriormente la clase campesina y los obreros, se hacen presentes con el surgimiento de grupos alzados en armas para reclamar los derechos sojuzgados.Hoy en día la causa imperante de mayor injusticia en el Estado es la Corrupción, ella empobrece las arcas del Estado que se ve repartiendo la riqueza entre quienes ostentan el poder y sus amigos, en las diversas formas de contratación y administración de los bienes comunes de la patria, con el ingrediente nuevo del narcotráfico que se mezcló en todos los estamentos del país y apoya para alcanzar sus incontables riquezas a unos y a otros, hasta llegar a desvirtuar las justas reclamaciones a los derechos sojuzgados de la inmensa mayoría de los asociados.Se perdió el rumbo, apareció la violencia, el terrorismo, la muerte; la tranquilidad de antaño desapareció con la guerra fruto de los deseos justos o injustos por adquirir a la fuerza lo perdido o reclamar la dignidad negada o pisoteada.Cuando Chocó se levanta en paro general por el olvido en que el Estado lo ha tenido por años y porque sus necesidades no se han colmado; La Guajira se muere de sed y de hambre y amenaza con un nuevo paro y Putumayo de nuevo con las manifestaciones campesinas, sin hablar de los campesinos y el agro boyacense y el anterior paro camionero que amenaza con un nuevo reclamo y paro nacional; no serían estas cosas las que debían entrar en negociaciones para dar respuestas justas y definitivas que quiten la base de la violencia para reclamarlas y al irlas resolviendo sean las que conduzcan a una verdadera Paz.Se necesita el entusiasmo de todo a Colombia, de todos los colombianos y en especial de los políticos, para que se legisle a favor de todos y no de unos pocos, se reparta la riqueza del país justa y equitativamente, se paguen salarios dignos y se sirva desde el poder y el Estado a todos sin discriminación alguna y para ello necesariamente se requiere de la Paz para no invertir en la guerra, sino en el hombre, en el campo, en la industria, en la salud, en la educación, en la confianza, en la fraternidad, para que así exista verdaderamente la Paz.

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