La historia, maestra de vida

Mayo 04, 2022 - 11:55 p. m. 2022-05-04 Por: Jorge Humberto Cadavid Pbro

Hace ya más de 30 años, por circunstancias accidentales en mi oficio pastoral, llegó a mi vida Anita, una mujer mayor llena de amor, alegría y deseo de servir, de gran peso espiritual y que por razones que se repiten en muchos colombianos salió de un hogar de niños para casa de un personaje religioso en Bogotá a prestar servicios domésticos.

A este personaje le decían cariñosamente el “doctorcito”: monseñor Emilio de Brigard Silva. Después de un buen tiempo a su servicio, en un encuentro con otro personaje de esos años 40 en el siglo pasado, al pedirle éste le ayudase a conseguir una mujer que le acompañase en los servicios de su casa, le presentó a Anita y encantado se la llevó para su hogar. Era Jorge Eliécer Gaitán. Ya por los años 80, y por casualidad, entró a mi servicio y a llenarme de paz y sabiduría como ser humano y a cuidarme con sus delicadas manos y sus consejos e historias que por las noches me contaba.

Entre las muchas historias de los políticos de su tiempo que vivió esta buena mujer en casa del doctor Gaitán, las cuales escuchaba de las tertulias que con frecuencia se hacían en la Santafé de este tiempo alrededor de un chocolate santafereño, Anita recordaba las de líderes como Mariano Ospina Pérez, Laureano Gómez, Alberto Lleras y Carlos Lleras, Guillermo León Valencia y otros. Esta mujer decía en sus palabras muy sabias: “Ellos aquí compartían con alegría y sin pelear lo que motivaban en las masas con sus discursos, con el pueblo y se ufanaban de cómo los enfrentaban en las plazas públicas, mientras en estas reuniones eran grandes amigos”.

Esta vivencia me volvió a la mente cuando el 26 de abril, en el programa La Noche, escuchaba a la última esposa de Gilberto Rodríguez decir: “Al oír las acusaciones del doctor Ernesto Samper al candidato Fico, sobre dineros o personas del narcotráfico en su campaña, me sentí obligada a hablar, a no callar ante el cinismo de quien lo estaba diciendo, puesto que conocía todos aquellos movimientos de los cuales fue acusado pero que la misma Justicia lo sacó incólume”. Recordemos a un célebre obispo de nuestra región que llegó a las más altas dignidades de la Iglesia con aquella figura del ‘elefante’, con la cual le trataba de decir sus implicaciones en esos dineros sucios, que no vio cuando entraron a su campaña, como por la sala de su casa.

Hay un dicho en la sabiduría popular que dice: “El que verdaderamente conoce quién es el rey, es aquel que vive y sirve en su casa”, y eso es muy cierto porque si uno se quiere enterar de la verdad, hay que ir a los testigos que nunca son consultados, esos, los que viven junto al señor, los que sirven al poderoso, los vigilantes de las unidades residenciales, edificios, instituciones, ellos le cuentan a uno hasta con los mínimos detalles eso que los grandes tapan y que si ellos lo contaran, nadie les creería, pero analizados con calma, construirían la verdadera historia.
Estoy por tanto convencido como dice el Evangelio, que el que no tenga pecado que tire primera piedra, entonces podríamos decir que se tendrían que retirar empezando por los más viejos y así la política quedaría sin políticos y tendríamos que refundar la sociedad, el Estado y por supuesto una nueva política. Nuevos y buenos políticos, para ello se necesitan verdaderos disidentes que no estén contaminados y que tengan la capacidad de servir con su propia vida para crear una sociedad nueva, un mundo nuevo.

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