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El concejal vegano y el almuerzo con torta de Alí-ba Iván

Noviembre 22, 2020 - 06:30 a. m. Por: Jorge E. Rojas

En una nueva muestra de conexión política con la realidad social que nos ahorca, Terry Hurtado propuso hace unos días que nos entreguemos al veganismo como alternativa de sensibilización ciudadana. Teatral y demagógico como le han enseñado desde el despacho de El Clan, el exciciclista urbano (ahora anda en una camioneta 4x4 que le dio la Alcaldía) se apareció en la sede del Concejo con porciones de torta vegana que entregó a sus compañeros yendo de puesto en puesto.

Bello. Muy bello lo de la comitiva saludable. Si hubiera sido profesor de yoga y habláramos de un instituto de meditación, me habría resultado relindo verlo entrar con una bandeja de fruta picada, incienso de menta y torta de banano sin gluten; todos sus compañeritos comiendo del mismo plato y olvidándose de este mundo imposible de digerir. Pero resulta que al ‘pastelero’ de esta historia, básicamente le pagamos para que ayude a tomar las decisiones más acertadas para el Municipio. Se supone que su trabajo es ese. Pero así son los sapos que hay que tragar: en esta ciudad de ciegos y arrodillados, Terry Hurtado salió elegido con la tercera votación más alta del Concejo.

Una torta dando vueltas en ese lugar, no es en todo caso ninguna rareza. Porque es uno de esos símbolos instalados en el léxico cotidiano de la clase política de más baja calaña que se reproduce en el país. Maestros del eufemismo que todos los días hablan de mordidas, son adictos al verbo de la repartición: yo reparto, tú repartes, nosotros nos repartimos.
De modo que al tener cualquier torta en las manos, es lógico que no puedan resistirse a conjugar la tentación de dividirla en tajadas. Hasta ahí más o menos lo mastico. Lo que me indigesta es pensar que mis impuestos seguirán pagando el sueldo de tipos como este.

En primeras, segundas y terceras sesiones, lo recuerdo intervenir con proposiciones de control sobre el plan de movilidad urbana y la reactivación económica; habló sobre una estrategia de cero papel, sobre la calidad del aire, sobre vehículos de tracción animal, sobre los reservorios de Emcali, de una visita técnica a la Plaza de Toros, y de medidas frente al Covid-19. También se refirió a la Boldeona, la sustancia prohibida que le estaba complicando la vida al tenista Robert Farah. ¡Ah! Y en plena pandemia, se le ocurrió proponer la remoción de la estatua de Sebastián de Belalcázar. Para todo eso, el buen Terry cuenta con una Unidad de Apoyo Normativo a través de la cual en los últimos meses ha contratado al menos a trece personas: María Alejandra Crespo Castaño, Daniela Alejandra Suárez León, Patricia Dosman Castillo, Juliana Flórez Cardona, Eulises Hernández Rodríguez, Jeisson Ipia Astudillo, Jhon Anderson Ballesteros, Johan Sebastián Jiménez Narváez, Andrea Viviana López Patiño, Luz Angélica Aguirre Varela, Yuly Paulin Ordóñez Castañeda, Diana Paola Salazar Arana y Carlos Humberto Vásquez Zamorano.

Y mientras tanto Cali, endeudada y rota, es un desastre como no se había visto nunca: el pasado miércoles a Luis Fernando Mena, tres ladrones en moto lo asaltaron adentro del parqueadero de Home Center del Norte. Lo encañonaron junto a su hija, frente al pánico de la gente inmóvil que ya no sabe qué hacer. En septiembre, 119 personas fueron asesinadas en Cali. En agosto mataron otras 103. Pero aun así, con la desfachatez sin medida que les llena la boca, la Alcaldía dice en un informe de Seguridad y Convivencia, que los 795 homicidios que se contaron en los nueve primeros meses del año, nos dejan en el rango de menos crímenes en comparación con inventarios hechos desde 1993. Tan bella que es la memoria selectiva: los muertos también se los quieren comer de frente.

Para coronar el menú del horror, la semana pasada recibí una foto que estuvo circulando por ahí. Es el registro de un almuerzo en el restaurante La Bohéme, que en una mesa larga sentó a Alí-ba Iván con los concejales. El Chonto no estuvo. Y sé que la única concejal decente que tiene esta ciudad, rechazó la invitación. Para mi nuevo club de haters, dejo la imagen en las historias de mi cuenta de Instagram (@rojas_velasco), con dos anotaciones importantes: primero, el copy sobre la foto no me pertenece; demasiado naif para mi ser de mi autoría. Y lo otro: en la imagen no se alcanzan a ver todos los 19 del Sí. Es cierto. No está Terry. En ese momento, tal vez, andaba horneando la torta.

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