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Hay soluciones
Incendios como el padecido esta semana son solo una muestra de cómo actúan estas organizaciones ilegales.
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25 de sept de 2023, 01:29 a. m.
Actualizado el 25 de sept de 2023, 01:29 a. m.
Los cerros tutelares de Cali son unos de los mayores atractivos de nuestra ciudad. La protección de estos cerros siempre ha representado un reto para las administraciones. Los Farallones de Cali, el Cerro de la Bandera, Cristo Rey y las Tres Cruces son los más reconocidos, pero toda la cadena montañosa que acompaña nuestra ciudad, de sur a norte por el occidente, es una fuente de agua que surte los 7 ríos de nuestra ciudad.
Hace ya varias décadas los asentamientos de Siloé y Terron Colorado, hoy ya convertidos en comunas con barrios normalizados, fueron los primeros retos en el cuidado de los cerros. Estos asentamientos urbanos desde esos momentos hasta hoy han motivado a muchos migrantes a llegar a la ciudad y buscar construir sus viviendas en estas zonas. Personas inescrupulosas aprovechan la situación y venden de manera ilegal lotes que no cuentan con servicios públicos ni ningún tipo de infraestructura que garantiza el desarrollo adecuado.
Para lograr plantear soluciones a este problema hay que tratar de identificar las causas que facilitan y fomentan estas actuaciones. Una de estas, es la falta de claridad en la propiedad de la tierra. Existen muchas escrituras falsas que acreditan propiedad. La alcaldía posee títulos que datan de 1950 pero, aunque la propiedad del Estado nunca prescribe, el control real que tiene el municipio sobre muchos de estos terrenos es nulo. Aclarar la propiedad de la tierra es una de las principales tareas que se debe emprender para lograr solucionar de fondo la situación de anarquía.
Además de la dificultad que se tiene para saber quién es el verdadero dueño, existe una segunda dificultad y es la imposibilidad de explotación de las zonas. El POT de nuestra ciudad es supremamente restrictivo en cuanto a los usos de la tierra. Al no poderse generar ingresos más allá de la explotación extensiva de ganado, que por cierto en esta zona es muy poco eficiente, las actividades económicas que ahí se pueden realizar son escasas y poco contribuyen a lograr mantener los cerros en buen estado.
El territorio debería servir como una reserva ecológica que garantice el agua para los 7 afluentes de nuestra ciudad, evite deslizamientos y continúe conservando uno de los atractivos de nuestra ciudad. ¿Cómo lograr esto?
Si el territorio continúa con una propiedad cuestionada y sin alternativas económicas, nadie va a cuidar los cerros. Serán los explotadores ilegales los que continúen haciendo ganancias, apropiándose de la zona y generando problemas urbanos muy difíciles de normalizar. Incendios como el padecido esta semana son solo una muestra de cómo actúan estas organizaciones ilegales. Igualmente, a inicios de la semana se observó como se desalojaron personas que pretendían invadir el cerro de la antena. Ni toda la fuerza pública es capaz de cuidar una extensión de terreno tan grande. La forma eficaz de cuidar los cerros es generando actividad.
La ciudad se debe embarcar en un gran proyecto para aclarar la propiedad y tramitar una modificación al POT que permita el desarrollo de baja intensidad para vivienda y turismo con incentivos económicos, y no con trababas para lograr un desarrollo urbano sostenible y enfocado en el medio ambiente. Además, debe haber condenas ejemplares a quienes inician estos incendios que tanto daño y angustia crean en nuestra ciudad. Empecemos por implementar estas soluciones y con seguridad veremos mejoría. Ante este problema no podemos quedarnos también de brazos cruzados.

Economista de la Universidad Javeriana con MBA de Babson College. Se ha desempeñado en cargos directivos en el sector financiero, gobierno municipal y entidades sin animo de lucro.
6024455000





