Revisar la propuesta

Agosto 23, 2022 - 11:35 p. m. 2022-08-23 Por: Gustavo Moreno Montalvo

Personas vinculadas al alto gobierno proponen crear el Departamento del Pacífico, para mejorar las circunstancias de la población de la costa occidental de Colombia, casi toda en la pobreza. El punto de partida natural es la revisión de la situación. Se resume así: la presencia del Estado se financia casi toda con recursos del gobierno central y hay enorme corrupción en los ámbitos municipales, para proveer servicios básicos con costos muy elevados y beneficios escasos en sitios poco propicios para la vida humana.

El grueso de los habitantes de la región es afrodescendiente. La presencia de esta etnia es consecuencia de la minería del oro desde la Colonia hasta mediados del Siglo XX, y la construcción de comunidades cimarronas en sitios de difícil acceso. Estas comunidades tienen limitadas perspectivas de desarrollo, excepto en Buenaventura y Tumaco, por las condiciones de la selva, con pluviosidades muy elevadas. No hay, pues, espacio en términos generales para la vocación agrícola.
El medio ambiente, con biodiversidad asombrosa, es frágil, y está amenazado por la presencia de cultivos de coca en sitios como la serranía del Baudó. La malaria es epidémica desde Bahía Solano hasta prácticamente el lindero con Ecuador, lo cual pone límites al aprovechamiento del potencial turístico. El único puerto natural con perspectivas claras es Buenaventura. Tumaco tiene enorme potencial en agroindustria, sin embargo, está asediado por la coca, pero sus posibilidades portuarias son limitadas. Hace unos años la Cámara de Comercio de Manizales impulsó la creación de un puerto natural en Tribugá, en el municipio de Nuquí, con una carretera cuya terminación podría ser desastre ecológico.

Lo lógico sería impulsar el desarrollo de Buenaventura, de manera que fuera vínculo efectivo con la cuenca del Pacífico, no solo como puerto sino como ciudad productiva. Caben diversas estrategias mediante el aprovechamiento de los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos y las reglas de la Organización Mundial de Comercio para comunidades de gran pobreza en materia laboral. Se podría aprovechar la capacidad de inversión china e impulsar la construcción de comunidad con cultivo del mandarín y el inglés, y fortalecimiento de la cultura afrocolombiana, y hacer atractivo el desplazamiento de las poblaciones hacia la ciudad para prestar mejores servicios a menor costo en un sitio propicio desde diversos puntos de vista. Ningún gobierno ha abordado el asunto en serio, hasta ahora.

La Costa Pacífica comprende territorios asignados a cuatro departamentos: Nariño, cuya capital, Pasto, está en el valle de Atriz; Cauca, cuya capital, Popayán, está en el valle de Pubenza; Valle, cuya capital, Cali, está en el valle medio del Cauca; Chocó, cuya capital, Quibdó, está en el valle del río Atrato, que tributa al Océano Atlántico. Ninguna tiene, pues, vínculo vital con el Pacífico. Sin embargo, antes de concluir que es conveniente el Departamento del Pacífico se debe revisar el limitado papel de los departamentos en el ordenamiento institucional de Colombia, dado que la Constitución de 1991 municipalizó el país, y estableció reglas para la redistribución de ingresos corrientes en las que los departamentos son convidados de piedra. Las definiciones de geografía política y articulación entre centro y regiones son solo dos de los muchos capítulos de la Carta que exigen cambios radicales para desatascar a Colombia.

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