¿Convienen la minería y el petróleo?

¿Convienen la minería y el petróleo?

Enero 31, 2015 - 12:00 a.m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

En el caso de Colombia han hecho más mal que bien. Pusieron al borde del precipicio al sector productivo al prohijar una tasa de cambio que no refleja en forma adecuada la productividad del país. Aumentaron los ingresos corrientes de la Nación, del orden de 50% en los últimos cinco años, para lo cual no estábamos preparados. En consecuencia, se desperdició dinero, aumentó la corrupción y degradó el proceso para distribuir regalías al punto que los gobernadores quedaron con la manija para asignar recursos destinados a ciencia e innovación.Aprovechar los recursos no renovables conlleva el deber de convertir el producto de la venta en educación e institucionalidad pública, de manera que a largo plazo la sociedad vinculada se vuelva sostenible. La profundidad del vínculo depende del impacto de la operación minera o petrolera en la comunidad. En Colombia, las empresas mineras no han construido un legado de sostenibilidad, y cuando los yacimientos se agoten quedará alguna infraestructura, pero el objetivo de construir un futuro próspero sin operaciones mineras no se habrá cumplido. Para cambiar la situación, las empresas, cuyo papel es determinante en la economía de las comunidades a las que están vinculadas, deben impulsar la construcción de una cultura diferente gestionar lo público. El más valioso aporte en esas circunstancias, cuando son muy importantes para uno o varios municipios, es liderar el buen uso de los recursos públicos. Si la administración de la educación y la salud, que se financian con la redistribución de los ingresos corrientes de la Nación, es acertada, la comunidad tendrá futuro.En Colombia hay otro problema, más grave incluso que el despilfarro y la corrupción: la violencia generalizada, impulsada por el narcotráfico y las llamadas bandas criminales, en algunos casos con el auspicio de efectivos de las fuerzas armadas. Estos ejércitos irresponsables controlan actividades de minería ilegal, con despojo a lo público, impulso a la degradación del medio ambiente y robustecimiento del control a la vida de comunidades enteras. Las bandas son factor determinante hoy para el desplazamiento de miles de personas.El petróleo puede ser un arma de doble filo, tener un impacto fatal para la producción nacional, con el consiguiente desmedro de las oportunidades para construir conocimiento, innovar e integrar al país a la sociedad posmoderna, con tecnología y alcance global.Algo que debería haber sido bueno para todos los colombianos resulta contraproducente. El Estado está para liderar el esfuerzo hacia la construcción de una sociedad sostenible, pero no es capaz de hacer efectivo el monopolio del poder coercitivo ni siquiera en los cascos urbanos de ciudades importantes, y sus políticas económicas resultan desatinadas. ¿Tendremos un futuro digno de esta manera?

VER COMENTARIOS
Columnistas