Administrar el departamento

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Administrar el departamento

Noviembre 27, 2019 - 11:55 p. m. Por: Gustavo Moreno Montalvo

Administrar los departamentos en Colombia requiere imaginación, pues la Constitución de 1991 estableció relación directa entre los municipios de cierta importancia, denominados certificados, y el gobierno nacional, para lo relacionado con la redistribución de ingresos corrientes, y al tiempo, en la práctica, acentuó el centralismo. Incluso puso la responsabilidad del orden público en cabeza de los alcaldes de manera prioritaria, al igual que la responsabilidad de asegurar la debida prestación de los servicios públicos. El desarrollo socioeconómico es fruto de consensos del sector privado en primera instancia, y de movilización de recursos públicos en segundo lugar, para lo cual los interlocutores idóneos son las grandes ciudades y el gobierno nacional.

El Valle del Cauca no es excepción. Así, su presupuesto suma alrededor de dos billones, poco más de la mitad del presupuesto del Distrito de Cali; la mitad corresponde a educación ($600 mil millones) y salud (cerca de $400 mil millones). Hay ocho municipios certificados, los principales, y el espacio para iniciativas de la autoridad departamental en el uso de transferencias es limitado.

El papel del Gobernador es más importante en el plano simbólico que en el efectivo: preside los consejos de CVC y Univalle, instituciones de importancia para la región pero con administraciones estables y autonomía. No obstante, por tratarse de un cargo de elección popular, tiene espacio en los municipios que controla el respectivo grupo político para apoyar e impulsar iniciativas frente al gobierno nacional. Dilian Francisca Toro logró el saneamiento de las finanzas, para lo cual incluso dilató, quizá de manera equivocada, la calificación en categoría especial que le correspondería normalmente y se había perdido por elevado endeudamiento.

El lunar más perceptible fue el escaso avance en el proceso de transformar a Buenaventura, controlada por su grupo político, lo que costó la derrota en las elecciones del pasado octubre. Hubo un paro cívico en mayo de 2017, que desembocó en compromisos para mejorar los servicios de acueducto y salud, pero todavía no hay estrategia de desarrollo integral en el único puerto importante del país sobre el Océano Pacífico. La reapertura de la destilería de la Licorera ha enfrentado el declive en las ventas de aguardiente, asunto que la entidad atiende a través de un distribuidor.

La ejecutoría más importante de la administración de la señora Toro es tal vez el rescate del Hospital Universitario Evaristo García, que había vivido proceso similar hace dos décadas, cuando su director era Jorge Iván Ospina, hoy alcalde electo de Cali. Este es asunto de relieve pero no justifica la popularidad de la gobernadora, cuya subordinada política, Clara Luz Roldán, fue escogida para el cargo en octubre con mayoría arrolladora, pese a las numerosas investigaciones en curso sobre sus procesos de contratación en Coldeportes. Quizá la clave del resultado electoral es más bien la construcción de una red política efectiva, complementada con un manejo acertado de medios. Todo esto es motivo de reflexión sobre las instituciones públicas del país y los criterios para evaluar la gestión.

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