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Un gobierno muy torpe

Abril 23, 2021 - 11:55 p. m. 2021-04-23 Por: Gustavo Duncan

A poco más de un año de su finalización el gobierno de Duque no deja una imagen de grandes escándalos de corrupción. Tampoco de ser un gobierno de extremos en sus posiciones ideológicas, de hecho hay un enorme resentimiento en el Centro Democrático con Duque por sus posiciones blandas. En un ambiente de tanta polarización el cierre a los espacios políticos de la oposición han sido mínimos.

Sin embargo, ha sido un gobierno sumamente torpe empezando desde la cabeza. Duque no fue elegido por su trayectoria. Fueron los votos endosados por Uribe contra un gobierno muy impopular en su tramo final como el de Santos y el miedo al populismo de Petro, lo que llevó a Duque a la presidencia. Eso no sería problema si ya como presidente Duque hubiera trazado unos lineamientos muy claros sobre lo que iba a ser su gobierno y hubiera construido una narrativa convincente para sacar adelante esos lineamientos. Pero ni lo uno ni lo otro. Es más, de alguna manera la pandemia le dio un motivo para construir una narrativa de gobierno.

Un gobierno sin un rumbo claro depende entonces de la calidad de los ministros y funcionarios que nombre el presidente. Al menos eso le garantiza que haya una buena gestión y administración de los asuntos cotidianos propios de todos los gobiernos. Uno encuentra un perfil muy similar en todos los nombramientos. Gente con cierto prestigio social y burocrático, solo unos cuantos con una formación profunda en su cartera, con mucho distanciamiento con la sociedad. Duque se siente orgulloso por mantener a la clase política al margen. Eso está bien para evitar los excesos en la mermelada, pero tiene un costo: es la clase política la que sabe interpretar y medir el pulso a la ciudadanía en los diferentes estratos y regiones.

El distanciamiento con la ciudadanía y con el debate político del país se siente en numerosas salidas en falso de ministros y funcionarios, que se contradicen y lanzan señales confusas sobre el rumbo del gobierno y su gestión. La última fue la de la Canciller en la ONU cuando dijo que “debe considerarse la existencia de disidencias de Farc como un incumplimiento justamente de la antigua guerrilla convertida ahora en partido político”.

Es una afirmación muy torpe porque acusa precisamente a quienes están cumpliendo con el proceso de paz. Hay que ser coherentes, el gobierno en su momento denunció que ‘Márquez’, ‘el Paisa’ y ‘Santrich’ llevaron a cabo un plan para asesinar a ‘Timochenko’. Además, el gobierno termina asumiendo una responsabilidad innecesaria por los asesinatos de los desmovilizados de las Farc que, aunque siguen ocurriendo con una frecuencia preocupante e inaceptable, son responsabilidad de grupos armados irregulares. Prácticamente la Canciller dijo implícitamente que los asesinatos ocurren porque siguen activos en la violencia.

Como era lógico el gobierno tuvo que salir a contradecir a su Canciller, lo que de paso le creó un problema al interior del Centro Democrático. El partido de gobierno se siente decepcionado porque el Presidente no fue capaz de sostener la línea dura contra el proceso de paz. En medio de un ambiente tenso por la necesidad de sacar adelante la reforma tributaria, lo último que querría el gobierno es un desencuentro con su bancada en el Congreso.

Tan torpe es el gobierno que ya el propio expresidente Uribe no se contiene y, sin disimulos, le lanza regaños en Twitter.
Sigue en Twitter @gusduncan

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