Chiste cruel

Chiste cruel

Febrero 01, 2019 - 11:55 p.m. Por: Gustavo Duncan

Las metidas de pata de Maduro hace rato dejaron de ser un chiste. El drama humano de los venezolanos, bien sea los fantasmas humanos que recorren a pie las carreteras de Colombia, los profesionales que tuvieron que rebuscarse como meseros y demás trabajos de ocasión y, más triste aún, quienes se quedaron en Venezuela padeciendo el hambre, la hiperinflación, el crimen y la violencia, hacen muy difícil encontrar jocoso a Maduro, por más que uno quiera reírse de los disparates de semejante troglodita.

El último de ellos es el desafío en el peor inglés a Trump para que sacara las manos “de inmediati” de Venezuela. Más patético fue un episodio del que no quedó registro en video. Al parecer en una revista a los vehículos blindados del ejército, Maduro se desmayó en una tanqueta y casi no pudieron sacarlo debido a su sobrepeso. Un chiste cruel que causa rabia e indignación porque quien se supone que va a defender su país de la invasión imperialista no solo deja en evidencia su incapacidad sino que no disimula su glotonería ante un pueblo que literalmente se muere de hambre.

Es el símbolo del gran fraude que siempre hubo detrás del proyecto de Chávez. Al final se trataba de dos cosas. Por un lado, la apuesta por una ideología caduca, aplicada en su peor versión tropical, para poner en el centro del poder a una camarilla de ambiciosos políticos y militares. No importaba que llevara al país a un desastre de proporciones inéditas en la historia reciente, mientras Chávez y sus amigos pudieran concentrar el poder. Por otro lado, la rapiña pura y dura de estos mismos camarillas y sus enchufados. Un robo que deja sin aliento por sus dimensiones, incluso para los estándares de Latinoamérica.

Sostener semejante fraude pareciera cada día más difícil porque es imposible mantener el engaño frente a la población, la comunidad internacional y la sociedad civil. Los nuevos acontecimientos sugieren que la situación para mantenerse en el poder se pone más crítica para Maduro y la cúpula chavista. A raíz de la estrategia del presidente de la asamblea, Juan Guaidó, de proclamarse presidente interino, ya muchos hablan del fin del régimen.

Si bien Maduro todavía cuenta con el respaldo de las fuerzas militares, hay señales de que la nueva estrategia de la oposición podría tener éxito, a diferencia de las movilizaciones llevadas a cabo previamente luego que obtuvieran las mayorías por amplio margen en las elecciones a la asamblea nacional. Lo que parece marcar la diferencia al día de hoy es la profundización de la presión internacional desde países opuestos a Maduro. Estados Unidos, Europa y los principales países de la región excepto México reconocen a Guaidó como presidente. A eso se suma la decisión de colocar muchos de los activos, cuentas del país en el exterior y planes de ayuda humanitaria en manos del gobierno que representa Guaidó, lo que hace que su proclamación como presidente no sea un simple acto teatral.

Y por el lado de los aliados del chavismo en la escena internacional también hay señales de resquebrajamiento. La mediocridad y la corrupción a la que ha llegado la burocracia ha provocado que Maduro ni siquiera esté en condiciones de cumplir los compromisos adquiridos con las empresas petroleras de Rusia y China. La defensa de Maduro ahora implica el riesgo de perder gran parte de lo que tienen invertido y prestado a Venezuela.

Ojalá esta vez sea.

Sigue en Twitter @gusduncan

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