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Algoritmo

Octubre 16, 2020 - 11:55 p. m. Por: Gustavo Duncan

Yuval Noah Harari, un profesor de universidad en Israel, ha logrado convertirse en un best seller mundial por sus libros sobre la interpretación del ser humano como un animal que ha logrado dominar la naturaleza y las demás especies a punta de la fabricación de mitos que permiten coordinar las acciones de millones de individuos, mucho más allá de cualquier contacto físico o personal. ‘Sapiens’, ‘Homo Deus’ y ‘21 lecciones para el Siglo XXI’ son libros que se venden en cualquier lugar del mundo, desde Amazon hasta copias piratas en los semáforos.

Muy contados profesores pueden darse ese lujo. Llegar a una audiencia de masas desde la escritura de temas que pueden ser bastante complejos, difíciles de digerir, es una virtud escasa. La mayoría de los profesores que hacen investigaciones brillantes saben que sus hallazgos tendrán, en el mejor de los casos, un público restringido, compuesto por la comunidad académica de un tema particular.

Para traspasar el umbral de esa audiencia es necesario que los profesores sepan poner un tema en la preocupación y la curiosidad intelectual de la gente del común. Y eso solo es posible si se es un escritor de marca mayor. Harari lo es y por eso puede reclamar el puesto que tiene en las ventas y en su posición como un intelectual influyente en el debate público, aquel que transcurre por fuera de las aulas y los congresos universitarios.

Por supuesto, no faltan las críticas de muchos de sus colegas, como no falta la envidia. Algunos lo acusan de charlatán. Pero para abarcar un espacio y una temporalidad tan amplia, como es la historia del ser humano, necesariamente se deben caer en generalizaciones y en omisiones sobre los métodos científicos utilizados para sostener muchas de sus afirmaciones. Más aún, la mayor parte de lo que escribe Harari no es el producto de su propia investigación. Es, más bien, la recopilación del trabajo previo de numerosos científicos, filósofos e historiadores. Su gran aporte ha sido saber unir todas las piezas y plantear una interpretación del ser humano como especie y sus desafíos ante el momento actual.

Al ser un producto de masas, Harari se da el lujo en sus libros de especular sobre el futuro, algo muy mal visto dentro del rigor del método científico que intenta ceñirse a realidades observables y comprobables.
No obstante, muchas de sus especulaciones tienen bastante sentido. En particular su reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial sobre el mercado de trabajo y, por consiguiente, en la organización de la sociedad.

Desde hace décadas la robótica viene supliendo muchos de los puestos de trabajo que constituyeron la base laboral para la construcción de una clase media en el capitalismo. La clase media se estrechó hacia una masa selecta de trabajadores calificados. Con los algoritmos esa clase media pareciera que se va a estrechar aún más. El análisis de potentes bases de datos a través de iteraciones computarizadas hará posible que las decisiones complejas que toman profesionales capacitados sean adoptadas por máquinas que ofrecen menor margen de equivocación.

En el largo plazo una gran transformación social va a ocurrir: la gran contradicción no será entre capitalistas y trabajadores por la explotación de la plusvalía sino entre quienes producen la riqueza y quienes son irrelevantes para producir la riqueza porque los algoritmos y los robots los han reemplazado.

Sigue en Twitter @gusduncan

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