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Oasis

Octubre 22, 2020 - 11:30 p. m. Por: Gonzalo Gallo

Me llegó un buen mensaje sobre aquello que se ve como fácil o difícil en el camino de la vida:

Fácil es herir a quien te ama, difícil es curar esa herida y comprometerte a no volver a rayar un corazón.

Fácil es juzgar y criticar a los demás, difícil es comprender, mejorar tú mismo y no creerte mejor que otros.

Fácil es decir “te amo”, difícil y exigente es demostrarlo con acciones, vivirlo de hecho y sin actos bajos o falsía.

Fácil es prometer algo con ligereza, difícil pero valioso es cumplir sagradamente cualquier compromiso.

Fácil es cometer errores, difícil es reconocerlos con humildad y hacer cambios positivos con pasión y persistencia.

Fácil es pelear con la dura realidad, difícil es aceptarla y adaptarse a ella sin batallas estériles y sin quejas.

Fácil es rezar, diezmar o alabar en el templo, difícil es hacer en todo la voluntad de Dios. Algo deja de ser difícil si le pones toda el alma y todo el
corazón.
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