Oasis

Septiembre 26, 2022 - 11:30 p. m. 2022-09-26 Por: Gonzalo Gallo

Millones de creyentes han sido mal educados por años y años en la terrible escuela de la culpabilidad.

En la mayoría de las misas se repite sin cesar un dañino estribillo: “Por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa”.

Algo horrible que debe erradicarse ya que para el alma y la mente es nefasto alimentar sentimientos de culpa.

Está bien asumir responsabilidad por lo que haces, pero culparte te frena, te desalienta y te enferma.

Afortunadamente hay sacerdotes y pastores que no apoyan la fe en la culpa y les hacen un gran bien a sus fieles.

Entiéndelo y no te castigues más rumiando tus errores; reconócelos y perdónate para siempre.

Deja de flagelarte sin piedad por lo que hiciste o dejaste de hacer. No culpes ni te culpes. Sé compasivo.

Perdonarte mejora tu autoamor y te ayuda a seguir adelante disfrutando el ahora serenamente.

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