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Benjamin Barney Caldas

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Evacuación/ desubicación

Si bien en el Pacífico el nivel del mar aumenta un milímetro y medio por año, en el Caribe ya son seis, y este fenómeno, junto con los impredecibles y cada vez más fuertes eventos climáticos...

20 de junio de 2024 Por: Benjamin Barney Caldas

Se trata del traslado de 300 familias de la isla de Cartí Sugdupu, de la comunidad indígena de Guna Yala, en el archipiélago panameño de San Blas, debido a la subida del nivel del mar, a una ‘urbanización’ llamada Nuevo Cartí, en tierra firme, construida por el Gobierno, a una hora por carretera y 15 minutos en lancha de la isla (Noor Mahtani, Expulsados por el mar: los primeros refugiados climáticos reubicados de América Latina, El País, Madrid, 09/06/ 2024). Panamá enfrenta para el 2030, un ‘severo’ nivel de vulnerabilidad al cambio climático, y para el 2050, según el Ministerio de Ambiente, ninguna de sus 365 islas en el Caribe será entonces habitable.

En esa isla de Guna Yala, la más poblada de ese archipiélago, llevan varias décadas adaptándose a la subida del nivel del mar, protegiéndola con rellenos de corales y cemento y desplazado sus viviendas hacia su interior. Pero el problema es que si bien en el Pacífico el nivel del mar aumenta un milímetro y medio por año, en el Caribe ya son seis, y este fenómeno, junto con los impredecibles y cada vez más fuertes eventos climáticos debidos al El Niño y La Niña y la rápida expansión urbana, han acelerado el deterioro de sus costas, en las que en el caso de Panamá aproximadamente uno de cada 10 de sus habitantes vive a menos de 10 metros sobre el nivel del mar.

Después de muchos años de estudios, el Gobierno ha invertido millones de dólares en crear la infraestructura necesaria para albergar a las más de 1.300 personas de Cartí Sugdub, cuya reubicación será una suerte de prueba, y el Ministerio de Ambiente de Panamá calcula que pronto puedan trasladar las de otras tres islas y posteriormente las otras 63, lo que costará billones. Panamá, uno de los siete países que menos contribuye a los gases de efecto invernadero, hace este costoso esfuerzo de evacuación sin la ayuda de los países desarrollados que más los generan, y esperan que ellos ayuden a otros, ya que son los que han provocado la crisis climática que están viviendo todos.

La evacuación de las familias de Cartí Sugdupu es la primera en que un Estado latinoamericano se hace cargo de la reubicación de una comunidad debida a la subida del nivel del mar; iniciativa que está siendo observada por otros países de la región con problemas parecidos. Por su parte la ONU considera que estos desplazamientos pronto podrían volverse inevitables, y que por eso el del archipiélago de Guna Yala puede considerarse como un plan piloto para ser replicado en otras partes ya que, según sus propias estimaciones, hay más de 41 millones de latinoamericanos que, en 2024, viven en zonas costeras bajas que enfrentan amenazas similares, en especial en el Caribe.

“Haremos todo lo posible para que no se pierdan nuestras costumbres. Pero desde aquí todo es más difícil”, dice uno de ellos, y que: “El Gobierno construyó cajas de fósforos que no tienen en cuenta nuestras tradiciones indígenas”. En el proyecto de casas idénticas de 40 metros cuadrados, pese a que cuenta con energía y agua, escuela, centro médico y cancha de fútbol, su urbanismo y arquitectura son deplorables y el paisajismo no existe, como se ve en las fotos (https://www.france24.com); y algunos ambientalistas temen que sea parte de un plan de las hoteleras para ocupar islas hermosas de arena blanca y cocoteros, lo que por supuesto no anula la amenaza por la subida del nivel del mar.

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