Sorpresas

Sorpresas

Mayo 21, 2019 - 11:50 p.m. Por: Emilio Sardi

Bien lo dijo Rubén Blades: “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay, Dios”.

La semana pasada las sorpresas corrieron por cuenta de un sujeto de apellidos Hernández Solarte, con unos nombres raros y un alias como ‘Sandwich’ o algo así. Personaje este que estaba a la espera de que sus amigos en la curiosamente denominada Jurisdicción Especial para la Paz, conocida como la JEP, evitaran su extradición a los Estados Unidos, país que lo requiere para juzgarlo por unos presuntos delitos cometidos en 2017 y 2018.

Todo empezó cuando, después de tomarse casi un año para establecer si lo que había sucedido en 2017 y 2018 había sido después de diciembre de 2016, la Sección de Revisión de la JEP negó la extradición de su protegido y, excediendo sus facultades, le ordenó a la Fiscalía que lo liberara. Esto no es de sorprenderse porque para eso fue creada la JEP. Finalmente, es una jurisdicción que fue inventada para garantizar que los miembros de un grupo muy selecto no vayan a la cárcel y para que el negocio del narcotráfico pueda discurrir sin mayores sobresaltos.
La sorpresa, la gran sorpresa, fue que en esa Sección hubieran dos magistradas pulcras, íntegras y con conocimientos jurídicos. Con sus salvamentos de voto, las magistradas Claudia López Díaz y Gloria Amparo Rodríguez dieron un ejemplo de la rectitud que debe imperar en la administración de justicia. Y, a la vez, nos dieron una inmensa sorpresa a los millones de colombianos que pensábamos que el sistema usado para seleccionar a los magistrados de esa jurisdicción hacía imposible que a ella llegaran juristas de su talante.

Además de que, en abierta burla de la soberanía nacional, tres de los cinco integrantes del comité que seleccionó a los magistrados de la JEP eran extranjeros, tanto las trayectorias de ellos como la del jurista colombiano que los acompañó generan serias dudas sobre la idoneidad de sus escogidos. Que se haya dado el caso excepcional de encontrarse con juristas como las magistradas López y Rodríguez es, por eso, motivo de sorpresa y, hay que decirlo, de alegría. Siempre será gratificante encontrar jueces que fallen en derecho y no por razones ideológicas.
La otra gran sorpresa generada por Hernández Solarte fue la actuación de la Fiscalía para recapturarlo tan pronto como fue cumplida la orden de la JEP de liberarlo. Esta inesperada acción fue realmente motivo de gran sorpresa para todo el país y, obviamente, causó encontradas reacciones.

Por un lado, como es natural, generó gran frustración y disgusto entre los amigos del narcotráfico, desde los que lo sirven en el Congreso hasta los que lo sirven en las calles. Por el otro, en cambio, la diligencia de la Fiscalía constituyó una gratísima sorpresa para los colombianos que quieren el bien del país. Esta inmensa mayoría encontró gran alivio en encontrar que algunos entes del Estado comparten su preocupación por que haya tanto bandido suelto y sintió la alegría de ver que no todas las veces se pueda torcer la justicia.

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Mientras en Cali los motociclistas tienen que pintar los huecos que no se tapan por falta de presupuesto, la Secretaría de Inmovilidad gasta miles de millones en bolardos y tacos para bloquear el flujo vehicular y deteriorar las especificaciones de las vías. Por favor señor Alcalde, impida que esos populistas sigan agrediendo a los usuarios del millón de carros y motos que transitan por Cali.

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