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El ‘partido’ de Eder

El Alcalde se ha enfocado en lo importante, pero su gabinete no está siendo capaz de resolver lo urgente. Muchos secretarios siguen ‘en la banca’, lucen inseguros, inexpertos, ‘aculillados’...

1 de marzo de 2024 Por: Ossiel Villada

Con la conquista de la sede de la COP 16 para Cali el alcalde Alejandro Eder se adjudicó, muy temprano, el que sin duda es ya el primer gran triunfo de su administración.

Se trata de un logro con una enorme ‘rentabilidad’ para un mandatario que recién comienza su período. Primero que todo, por la magnitud del evento en sí mismo: llegarán al menos 12.000 visitantes de más de 190 países. Adicionalmente, porque Cali será un foco de atención mediática mundial durante diez días. Y, como si eso fuera poco, porque la economía local recibirá una inyección de más de $87.000 millones en negocios logísticos y muchos otros relacionados con el turismo.

Pero más allá de todos esos beneficios evidentes, hay otras ganancias ocultas que obtuvo el Alcalde.

Eder candidatizó a Cali para la COP 16 desde antes de posesionarse. Por esa razón, que los caleños se hayan volcado fervorosamente a las redes sociales para respaldarlo en esa petición generó una especie de plebiscito a su favor. Mucho antes de que su gestión pueda empezar a medirse con indicadores racionales, ya el Alcalde se apuntó un enorme ‘hit emocional’ que fortalecerá sus índices de aprobación.

Y es que, gracias a esta victoria temprana, Eder logró concretar y hacer visible algo que no había sido más que un discurso etéreo de campaña: la idea de que los caleños deben superar sus diferencias y unirse en torno a un gran propósito común. Golazo olímpico.

Pero hay más. También logró establecer una línea de conexión y sintonía con un hombre tan complejo como el presidente Gustavo Petro.

Lo hizo con dos jugadas brillantes. La primera, mostrarse como un entusiasta activista de la causa que más seduce a Petro: la defensa del recurso ambiental. Y la segunda, apoyarse en la gobernadora Dilian Francisca Toro para posicionar la idea de que darle la sede a Cali equivalía a pagar una deuda con una de las regiones más olvidadas del país, como en efecto lo es el Pacífico.

Dilian sumó a la causa a todos los mandatarios del Litoral y así se armó un ‘corrinche’ pintoresco que inevitablemente iba a superar al frío y acartonado centralismo bogotano.

El resultado fue un pase-gol a tres toques con definición de lujo: Eder se trajo la sede para Cali, Dilian se erigió como la gran articuladora e interlocutora del Pacífico ante Bogotá y Petro le dio un regalo a la región que concentra su mayor electorado, justo cuando su vapuleado Gobierno está más urgido de apoyo popular.

¿Hay algún ‘pero’ hasta aquí a los primeros 60 días de gestión del alcalde Eder? Sí, muchos y muy visibles: la CicloVida lleva dos meses sin funcionar. La Plaza de Cayzedo sigue cerrada y sitiada por ventas ambulantes. Las fuentes de la ciudad están sucias. Las bibliotecas no tienen suficientes funcionarios. El Dagma sigue inoperante. Los programas de bienestar social brillan por sus falencias. Muchos semáforos siguen apagados.

El Alcalde se ha enfocado en lo importante, pero su gabinete no está siendo capaz de resolver lo urgente. Muchos secretarios siguen ‘en la banca’, lucen inseguros, inexpertos, ‘aculillados’ por la tarea que les pusieron. Otros ya se ven expertos en ‘selfies’, excusas y lambonería con el jefe. Y algunos están más atentos a los lobbistas que a los ciudadanos.

Eder no tiene a su lado a un ‘capitán’ capaz de empujar el equipo, cerrar la defensa cuando sea necesario y filtrar balones de gol desde el medio campo. Y aunque por ahora está jugando ‘a lo Messi’, al partido le queda mucho por delante.

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