El pais
SUSCRÍBETE
Gloria H.

Columnistas

Diciembre enferma…

Navidad puede terminar siendo una desilusión por la ilusión que nos creímos, de acuerdo a los catálogos comerciales y que nunca llegó.

5 de diciembre de 2023 Por: Gloria H.

La salud mental no sale bien parada en diciembre. Pocas temporadas del año para generar tal cantidad de emociones disruptivas. ¿Qué es disruptivo? Un cambio brusco, una ruptura precipitada. Algo así como si diciembre llegara con una carga de contradicciones generando un verdadero corto circuito. Los sinónimos de disruptivo son: cambio, alterable, inadecuado, inoportuno. Diciembre entonces confunde, altera, saca de la rutina y lo que es más grave aún, consciente o inconscientemente, nos genera multitud de expectativas. Porque es un mes dual. Inicialmente está el 24, que gira en torno a regalos, luces y mundo infantil. La otra fecha, 31, con toda la carga de la nostalgia, los balances, mundo adulto, lleno de incertidumbre y temor. Es entonces el mes de las ilusiones y las frustraciones, todo a la vez. Como montarse en un carrusel, sin poder dominar el sube y baja. Pero allí está y hay que enfrentarlo. No creo que podemos ser tan ilusos como un grupo de personas que se internaban en una clínica el 30 para “dormirse” creyéndose el “pajazo mental” de saltarse el fin de año, despertando el 2.

La cultura dice que “debe” traer alegría, emoción, amor, regocijo. Que mágicamente todo cambia porque es diciembre. Pero la realidad supera a la fantasía. De pronto entonces, lo que aporta es engaño, desilusión, desesperanza: tendríamos que empezar a catalogar a diciembre como el mes de las mentiras. ¿Será que si? Para muchos termina siendo sinónimo del periodo de las frustraciones, de aquello que no se dio, o porque no lo merecía, o porque no soy importante, o porque no significo para nadie. Entonces puede ser una temporada catastrófica para la salud mental.

Quien no tenga sueños o no se haga ilusiones no puede vivir feliz, opina la mayoría. De la noche a la mañana, por ser 24, no se le multiplican los amigos ni las amigas. Ni lo querrán más o menos de lo que ha sucedido en los días anteriores. Ni solucionará mágica e instantáneamente los problemas familiares porque es navidad. Ni su esposo dejará de llegar borracho (si siempre lo hace) por el solo hecho de ser 24. Ni dejarán de existir las depresiones porque llega el Nacimiento del Niño. El impacto más grande que produce el 24 está en lo que se sueña, en lo que se espera y muy poco por lo que se vive. Que no es ni más ni menos de lo que a diario se enfrenta y que de alguna manera estamos acostumbrados o acomodados a resistir. Pero la ilusión, el sueño del diciembre de “revista” que no se da, golpea y lástima. Y los días de diciembre se hacen entonces más dolorosos y frustrantes porque desencantan. Navidad puede terminar siendo una desilusión por la ilusión que nos creímos, de acuerdo a los catálogos comerciales y que nunca llegó.

Tendremos que aprender a manejar un diciembre real para no lastimarnos con ingenuas expectativas. Hemos olvidado lo más significativo: debe estar conectado con lo trascendente porque trae el doble mensaje de lo religioso, (nacimiento de Jesús) lo crea o no y la muerte, al hablar de finales. La vida está conectada con la muerte y diciembre es el mes que más nos lo señala. Por ello su carga de angustia y ansiedad no se deben ignorar.

Tiene derecho a que no le guste… pero cuide su salud mental vacunándose contra las falsas ilusiones. Golpean fuerte los aterrizajes de barriga.

AHORA EN Columnistas