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¿Continuismo?

Rasparon la olla y les importó un pepino el futuro de los caleños, todo parece indicar que lo que les interesaba era aprovechar el momento.

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Gabriel Velasco

21 de sept de 2023, 03:48 a. m.

Actualizado el 21 de sept de 2023, 03:48 a. m.

Aunque a los caleños nos cueste asimilarlo, a Cali nos la va a entregar la actual administración totalmente destruida. Revise uno el asunto que quiera y a la ciudad no le va bien; peor aún, le va mal.

A la ciudad la dejan endeudada, a su límite máximo: ¡$1,24 billones de pesos! Para rematar, los bancos no confían en la administración, por obvias razones, y no han querido renegociar la deuda.

Rasparon la olla y les importó un pepino el futuro de los caleños, todo parece indicar que lo que les interesaba era aprovechar el momento.

Lo complejo y triste es que no solo la ciudad se ha quedado sin ingresos, sino que los caleños hemos pagado de nuestro bolsillo -como ningún otro ciudadano de las demás ciudades colombianas- las consecuencias de la pandemia, del paro, del caos que nos ha dejado la actual administración, que no se ha preocupado por generar condiciones e incentivos para la recuperación económica y la generación de ingresos y empleo.

Al alcalde solo le ha importado acrecentar el odio y la rabia que genera la lucha de clases.

Al sistema de transporte masivo MÍO lo quebraron también; recientemente nos enteramos de que la entidad decidió sacar de operación 70 buses, porque supuestamente no cumplían con las condiciones técnicas para operar; sin embargo, el operador de estos afirma lo contrario. Lo cierto es que hoy vemos estaciones vandalizadas que no han sido recuperadas, y la piratería y la informalidad siguen haciendo de las suyas. En Cali, el sistema mueve más o menos 250.000 pasajeros diarios, mientras que los piratas e informales movilizan cerca de 500.000 personas, si no son más.

Ni hablemos de la malla vial, la cual está acabada; la ciudad no está llena de huecos, es un hueco. No creo que haya mucho más que decir ahí.

La prestación del servicio de salud pasa por un mal momento, en los últimos días se han cerrado total o parcialmente tres clínicas. Si bien es cierto, esto no es responsabilidad del alcalde actual, pero sí está sucediendo en nuestra ciudad.

Los caleños tienen miedo, no quieren salir de sus casas. Cómo hacerlo, si en los últimos siete meses se han denunciado 13.000 atracos, y estos son solo los que se conocen, pues en el 60% de los casos la víctima no denuncia.

Cali es una ciudad de nadie, y el alcalde se ha hecho el de la vista gorda para combatir la inseguridad.

Podría seguir y seguir; esta es ya como la tercera vez que describo la triste realidad de nuestra ciudad y creo que, tanto los ciudadanos, como yo, estamos mamados e indignados de lo que está pasando y no queremos que esto siga. Por ello, me atrevo a enunciar nuevamente los elementos que hacen a Cali una ciudad caótica, desordenada y desunida. Lo hago porque en estos días ha venido creciendo el rumor de que es posible que el gobierno de Ospina tenga continuidad, en cabeza de otra persona.

Francamente, no sé si esto sea cierto o no, pero sí creo que debemos analizar bien a los candidatos que están en contienda y revisar quiénes los apoyan. Seguramente si realizamos este trabajo juicioso podríamos ver si los que acompañan a algunas de esas candidaturas son los mismos que apoyaron a Ospina, los mismos que tuvieron el manejo de las secretarías, los mismos que tuvieron a su cargo las entidades descentralizadas, los mismos que cogobernaron y dejaron a Cali convertida en la ciudad de la furia.

Parémosle bolas a esto, no vaya a ser que le entreguemos a Cali al continuismo y al desgobierno.

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