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Se nos hace tarde

Diciembre 17, 2020 - 11:40 p. m. 2020-12-17 Por: Carlina Toledo Patterson

El sábado pasado el Acuerdo de París cumplió 5 años, y con el fin de honrar la fecha y llegar además a unos nuevos compromisos para combatir el cambio climático, se reunieron de manera virtual jefes de Estado, personas de la sociedad civil y empresarios.

Los nuevos compromisos serán asumidos con un sentido de urgencia, porque según dice Antonio Guterres, Secretario General de la ONU, “la emergencia climática está sobre nosotros ya y no podemos perder tiempo”.

Durante el evento cada invitado tuvo tres minutos para exponer su compromiso o el de su país/organización y desde luego, empiezo por el que tenemos más cercano y que nos atañe de manera inmediata: Colombia.

El presidente Iván Duque anunció una meta de reducción del 51% de emisiones de gases de efecto invernadero para 2030. Además, en su intervención desde la Casa de Nariño reiteró que el cambio climático es un tema ineludible para esta generación y que el Gobierno trabajará para profundizar y avanzar los logros en materia de transición energética y movilidad eléctrica, que se sembrarán 180 millones de árboles para 2022 y que habrá una lucha frontal contra la deforestación, se adoptarán economías circulares y se comprometió a que el país, y por ende todos nosotros, vamos a producir conservando y conservar produciendo.

El Papa Francisco por su parte exhortó a que “no robemos a las nuevas generaciones la esperanza de un futuro mejor” y anunció que el Vaticano tiene una estrategia de reducción de emisiones netas a cero para 2050 y que la Santa Sede promoverá la educación en ecología integral en las instituciones que de él dependen.

Ursula Von Der Leyen, presidente de la Comisión Europea, se comprometió a que la Unión reducirá la emisión de gases de efecto invernadero en 55% en los próximos 9 años; Boris Johnson anunció que el Reino Unido impondrá un veto a la venta de vehículos equipados con motores de combustión a base de gasolina y Xi Jinping reveló que China llegará a cero emisiones de carbono en 2060.

Al respecto de todo lo anterior, Al Gore, exvicepresidente estadounidense y reconocido líder medioambiental, escribió hace unos días una columna de opinión en el New York Times en la cual aseveró que el equilibrio del clima de la Tierra, la supervivencia de la civilización y de la amplia red de biodiversidad de la cual dependemos va a exigir que replanteemos nuestra relación actual con la naturaleza.

Mencionó además unas cifras interesantes: los paneles solares y las turbinas de viento son hoy en día 89% y 59% respectivamente más económicos que hace una década y en los próximos 5 años las energías limpias serán un 95% de toda la generación global.

Ciertamente Antonio Guterres tiene razón, la emergencia climática es ya y es de todos replantear nuestros hábitos de consumo y de compra, de manejo de desperdicios, de desplazamientos, y también como dice Gore, revaluar nuestra relación con la naturaleza.

Sin embargo, pareciera ser el peor momento de la historia para estar en esta emergencia, porque además estamos ahogados en una pandemia que va a dejar al mundo inmerso en serios problemas económicos por unos buenos años.

Los países más robustos financieramente se podrán dar el lujo de destinar recursos a las grandes inversiones medioambientales que se requieren para luchar contra la emergencia, pero evidentemente en un país como el nuestro hoy hay otra serie de prioridades urgentes del orden social y es de esperarse que muchas de las iniciativas ambientales queden en el congelador. El problema es que se nos hace tarde.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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