No desestimular el empleo

No desestimular el empleo

Junio 23, 2019 - 11:50 p.m. Por: Antonio de Roux

Por iniciativa del expresidente Uribe y del Centro Democrático fue aprobado en el Senado y hace curso en la Cámara, el proyecto de ley que crea una nueva prima laboral a cargo de los empleadores. Se trata de una prestación cuyo costo anual para los sectores público y privado sobrepasaría los dos billones de pesos.

La iniciativa no está en línea con las verdaderas necesidades del país. Y es que si bien resulta deseable mejorar las remuneraciones de quienes laboran en nuestro contexto de deficiente distribución del ingreso, también es cierto que la herramienta más eficaz para derrotar la inequidad es la multiplicación de los empleos formales.

Para nadie es un secreto que la mitad de nuestros compatriotas tienen ocupación pero carecen de empleo estable, muchos sobreviven del rebusque. En gran proporción esas personas no aportan a la seguridad social y por tanto sus perspectivas de beneficios pensionales son inciertas. A lo anterior se suma que el comportamiento del empleo en el sector formal de la economía es preocupante. Tenemos cifras de desempleo en los dos dígitos y son varios los centros urbanos en los cuales la desocupación está sobre el 20 o 30 por ciento. Las situaciones mencionadas tienen origen común en los costos relacionados con las cargas prestacionales y parafiscales existentes.

Parece obvio pensar que en estas circunstancias los estadistas comprometidos con dar soluciones eficaces, deberían estar ocupándose de la generación de empleos dignos, en vez de hacer más gravosa su creación o propiciar la disminución de los que existen.

El proyecto que comentamos tiene un cierto tufillo de oportunismo. Muchos se preguntan cómo es posible que el partido de la llamada ‘confianza inversionista’ se empeñe en una iniciativa que afecta las actividades y los emprendimientos productivos, y hace más lejana para infinidad de colombianos la posibilidad de obtener un empleo decente.
Según afirman la respuesta estaría en los cálculos electorales de corto plazo; en la necesidad de ganar terreno a como dé lugar, incluso sacrificando principios, frente a las elecciones que se avecinan. Tal actitud de paso indicaría que el cáncer del populismo no es como tanto se dice, enfermedad exclusiva de la extrema izquierda.

Pero además resulta exótico que el partido de gobierno insista en una iniciativa desautorizada previamente por el mismo Poder Ejecutivo que lo representa. Un Ejecutivo que hace esfuerzos por acertar mientras medra entre el fuego de la oposición y el de algunos copartidarios quienes quisieran poner el Estado al servicio de sus particulares intereses políticos.

Según parece en el Centro Democrático no se han dado cuenta que este proyecto puede ser un tiro cierto en el pie. Si se aprueba la prima adicional el partido arriesgará perder el respaldo de las empresas, ciudadanos empleadores y sector productivo que han constituido la cauda electoral de la colectividad. Si el Presidente se ve precisado a vetarlo por inconveniente, nada detendrá su desprestigio ni el de sus socios ante el estamento laboral.

Ojalá Uribe y sus voceros recapaciten y recuerden que el gran propósito de los estadistas no es ganar las elecciones, sino contribuir a que sea posible y sostenible el bienestar colectivo. Eso significa en el caso de Colombia abstenerse de encarecer y desestimular la creación empleos.

Sigue en Twitter @antoderoux

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